
El Barça consigue su
cuarta Supercopa, igualándose precisamente contra el Baskonia. Si ayer vivimos
el clásico de la bipolaridad, aunque cada vez más diluido, el de hoy es el clásico
de la modernidad. Una sana rivalidad que ha ido creciendo año tras años.
Siempre desde el punto de vista deportivo. No hay que olvidar que en términos contemporáneos
el Baskonia es el modelo seguido por el Barça. Dicho de otra forma el Barça de
mayor quería ser como el Baskonia, un modelo de crecimiento que se engendró con
Manel Comas y que consolidó más adelante Dusko Ivanovic y que motivó que el
equipo azulgrana echara el resto para contratar al tecnico montenegrino como
si supiera el secreto de la pócima.
En los últimos cinco años
se han encontrado muchas veces, sea en Supercopa, en Copa del Rey, en playoffs
de liga ACB. Los partidos contra el Baskonia siempre se deciden por detalles.
Detalles que desequilibran la balanza, hacia un lado o el otro. Bien por la
calidad de un jugador, bien por algún intangible en forma de adversidad. En la
final de hoy no ha sido menos. Los dos entrenadores se conocen, uno, Dusko que
fue antecesor del otro, Xavi Pascual. Los dos bases titulares se conocen, Prigioni
antecesor de Huertas en el Baskonia y otra vez de regreso a la plantilla
vitoriana. Cada uno sabe hacia donde es capaz de llegar el rival y por supuesto
encontrarle las limitaciones. El partido ha sido así, con mucho respeto entre
un lado y el otro. Donde apuntaba Huertas también disparaba Prigioni, y
viceversa. Resumir el partido seria cayendo en el tópico de narrar cosas triviales.
Una canasta acertada, una buena defensa. así todo el partido. No era lo
importante. El partido discurría hasta llegar a ese instante. El momentum.
Donde se decidía el partido.
Y esta vez le atribuyo el
mérito a Pascual. Y no va con ironía. La final la ha decidido el entrenador del
Barça. Tan sencillo como eso. Y ustedes dirán que el entrenador no lanza tiros libres, sólo ordena la táctica
y para colmo en esta Supercopa habría jugado de la forma más desfigurada posible. Y quizás tengan razón.
Pero Pascual ha sabido hacer uso del tiempo muerto en ese preciso instante.
Desconozco que les habría recriminado o prometido a sus jugadores. El Barça
empezaba el tercer cuarto, arrastraba una cantidad de balones perdidos en todo
el encuentro bastante importante, creo que 16 en total. Y para colmo el tercer
cuarto lo habían empezado con un parcial de 6 a 0 en contra. Quedaban seis minutos, el
Baskonia dominaba por siete el partido y parecía ser ese instante cuando el
partido se decantaba para los de Ivanovic. Pascual paró , porque a veces los
tiempos muertos se tienen que pedir por motivos estratégicos y quizás no para
reconducir a un equipo, que lo necesitaba por otra parte, sino para neutralizar al equipo afortunado hasta ese
momento.
A partir de ese momento
una pérdida estéril de San Emeterio, dos tiros libres, tres triples, dos de
Navarro y una de Lorbek y el Barça habría remontado en dos minutos de partido.
Todo esto combinado con cuatro buenas defensas de los jugadores azulgranas,
todo esto liderado -en el sentido más amplio de la palabra- por Juan Carlos
Navarro. Todo esto en un partido en el que Pete Mickeal lo ha intentado pero
literalmente no ha podido, que Eidson lo intenta pero no entiende, que Fran Vázquez
a veces lo entiende y a veces no atiende. Todo esto en un partido en el que
seguramente habría tenido su importancia los triples, pero que también debe
servir para que contrastemos que -a excepción de Navarro- el Barça no cuenta
con especialistas. Con ese perfil de jugador que dinamite la pizarra contraria,
el perfil Basile, el perfil Lakovic, o incluso si me apuran el perfil Gary
Neal.
Y es que ha faltado
amenaza exterior para poder ser menos previsibles en la transición ofensiva.
Eidson no es un especialista al uso. Podrá anotar triples decisivos -hoy lo ha
hecho- pero siempre tienen que ser lanzamientos abiertos y con una clara opción
de lanzamiento. Pete Mickeal tampoco lo es, aunque los anote y tenga una buena mecánica
de lanzamiento. Y menos ahora puesto que el jugador, sinceramente, le va a
costar muchísimo coger la forma competitiva. Ingles tampoco lo es y Rabaseda
mucho menos. Evidentemente cualquier jugador puede acertar triples, por
supuesto, se pasan todo el día haciendo sesiones de tiro, faltaría más. Pero
ese perfil hoy era necesario.
Del Baskonia me ha
sorprendido la rapidez con la que se han integrado los nuevos fichajes de esta
temporada, sobre todo Seraphin, como Williams como el recién llegado Dorsey.
Más Heurtel y Bjelica. El Baskonia se reinventa pero ninguno de los jugadores,
al menos por el momento, ha sufrido el síndrome del peaje de Dusko en cuanto a reducción
de minutos hasta que no aprendan el idioma duskista. Pasar de jugadores de baloncesto a soldados. Logicamente les falta
mucho trabajo y quizás antes de la Copa tendrán que cometer nuevos fichajes.
Eso sí hay que reconocer al Baskonia su capacidad de regenerarse cada
temporada, verano tras verano. Hoy han estado cerca, pero Pascual está vez ha
sabido adelantarse a ese momento en el que todos los partidos entre los dos
equipos azulgrana decide hacia donde se decanta la balanza.
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