
En esta
primera jornada de la Liga Endesa ha habido muchos protagonistas, héroes,
villanos, víctimas y verdugos. Sin embargo por encima de jugadores con la
etiqueta MVP el verdadero protagonista ha sido Carlos Jiménez que con 35 años
volvió a defender la camiseta del club de toda su vida, el Asefa Estudiantes,
después de cinco temporadas en el Unicaja de Málaga. 31 minutos, 12 puntos, 9 rebotes -todos defensivos- y 3 asistencias. El concurso ayer de Carlos
Jiménez, más allá de la estadística, nos muestra todas las virtudes de un
jugador que ha hecho de su perfil una ventaja en las últimas temporadas de la
ACB, la principal de ellas la inteligencia sobre el parqué y hacer de ella una
herramienta para convertirlo no sólo a él en un jugador mejor temporada tras
temporada, sino también para dar seguridad a sus compañeros y hacer de su
equipo más competitivo. Ayer ganaron contra el Valencia Basquet. por 71-69.
La figura de
Carlos Jiménez la tenemos que entender como la del último gran capitán del
Estudiantes, un club peculiar donde los allá, de estudiantes de clase media de
un colegio de Madrid que encuentran su causa jugando para el baloncesto en el
equipo del colegio, el Ramiro de Maeztu. Si el fútbol es el deporte que los niños
juegan en la calle, el baloncesto es el deporte que los niños practican en las
aulas. El Estudiantes es el mejor ejemplo del tópico. El club ha crecido bajo
la tutela de sensacionales jugadores, desde Juan Antonio Martínez Arroyo, que
jugó toda la vida en el club, hasta el último gran referente para la Demencia, Nacho Azofra. También ha
sufrido la marcha de grandes jugadores, principalmente para jugar en el Real
Madrid. Es más se podría decir que es el club del Ramiro de Maeztu el que más
jugadores aporta a la entidad madridista -incluso más que del propio baloncesto
de base del Real Madrid-. Desde los casos de Alfonso Reyes al más trágico, como
podría ser el de Alberto Herreros, pasando por casos como el de Felipe Reyes,
Sergio Rodríguez -después de su periplo NBA- y Carlos Suárez.
Jiménez
podría haber sido uno de ellos, en el mes de Febrero del año 2005, tenía un acuerdo con el Real Madrid para
fichar en la siguiente temporada. Estudiantes se remitió a su cláusula de
rescisión cifrada en 3,6 millones de euros. Ya habían sufrido un año antes la
marcha de Felipe Reyes justo después de que el equipo llegara a la final de la
liga ACB frente al Barça de Bodiroga y Pesic con Pepu en el banquillo. El
Estudiantes estaba en descomposición, sin Felipe Reyes, un año antes,
considerado el nuevo jugador franquicia y sin Pepu, un año después, que se
convirtió en el seleccionador español consiguiendo al año siguiente el añorado
Mundial de Baloncesto en Japón. Hubo un importante revuelo mediático que acabó
con el Real Madrid ofreciendo 1,5 millones de euros cuando el Estudiantes tasó
al jugador en la ACB por 2,6 millones. La directiva de Florentino Pérez
insistía en hacer un gran esfuerzo por el jugador pero no quería pagar una
cantidad considerada fuera de mercado por un jugador que ya tenía 30 años.
Jiménez continuó una temporada más con el equipo y al final, molesto con el
club madridista y por haberse convertido
en promesa electoral de Ramón Calderón y Juan Palacios que filtró un acuerdo
con el jugador, fichó por el Unicaja que acabó pagando dos millones de euros
por su fichaje.
Carlos
Jiménez tendría que haber sido el heredero de Azofra cuando éste se retirara.
Probablemente Jiménez pasará a la historia como uno de los jugadores referentes
del equipo. Ya lo homenajearon la temporada pasada en el partido entre el
Estudiantes y el Unicaja. Jugador que siempre ha contado con el respeto de la
crítica y con la ascendencia entre sus compañeros, sean del Estudiantes, del
Unicaja como de la selección española de la que fue capitán hasta que se retiró
de ella después de los Juegos Olímpicos de Pekín y que desde entonces lo es
Juan Carlos Navarro. Ejerce a la perfección de entrenador en la pista, su principal
virtud es la colocación lo que le permite de jugar en el poste bajo a pesar de
haber sido toda su vida un alero. Su perfil es añorado, de hecho en la
selección española ni Victor Claver ni Carlos Suárez han llegado a ser sus sustitutos
naturales. No es lo mismo ser un alero de más de dos metros capaz de jugar en
dos posiciones que pretender sustituirlo a pesar de que lo tienen todo el
talento para hacerlo.
Jiménez es el
ejemplo de inteligencia que complementa al talento en la pista y que se traduce
en rendimiento continuado durante 16 temporadas. Jiménez es trabajo que
complementa a la constancia en su trayectoria profesional y porque ha trabajado y ha
hecho mejores jugadores con los que compartía la pintura desde Ruben Garcés a por
Will McDonald pasando por Pancho Jasen, ha corregido a jugadores como Iturbe o Antonio
Bueno para que brillaran con la camiseta estudiantil, o al mismo Felipe Reyes
que en parte de sus virtudes debe agradecer haberlo tenido de compañero tanto
en el Estudiantes como en la selección española. Ahora vuelve a tener nuevos
retos, con 35 años, jugar más de 600 partidos en la ACB, ser, de momento el
noveno jugador en minutos jugado y consolidarse como el segundo máximo
reboteador de la competición. Después de sufrir lesiones o molestias que lo han
mermado y estar este verano al borde de la retirada la mejor noticia es que
Carlos Jiménez se resiste a ello. Insiste en vivir su tercera juventud. A su lado tendrá a un joven alero ascendido de las categorías inferiores, Edu Martínez que con 21 años y 2.02 de altura aspira a sucederlo en un futuro.
Sígueme en Twitter @elcapitaenciam