
El Barça esta tarde ha sufrido una derrota merecidísima en Sevilla. El Cajasol de Joan Plaza ha sido mejor de principio a fin en un partido intenso pero resuelto a golpe de la estrategia del entrenador local. Tiene mérito convertir al vigente campeón de la liga ACB en un equipo previsible en el mejor de los casos y vulgar en el peor de los calificativos posible. Hoy el Barça ha sido un equipo pequeño, sin método y sin orden ni concierto. A pesar de un inicio fulgurante por parte de los azulgranas. A pesar de las múltiples soluciones que empleaba Pascual para cambiar el orden del partido -por ejemplo el enésimo episodio de Chuck Eidson puede jugar de base- decantar la balanza hacia su costado y sumar una nueva victoria. Todos los esfuerzos desde el banquillo visitante han sido estériles porque a cada cambio Plaza tenía una solución para que el Barça no tuviera continuidad haciendo del partido de hoy un ejercicio frustrante para los azulgranas.
Analizar cualquier partido en clave azulgrana se resumía en un partido de baloncesto en el que el equipo rival tiene un pívot -pongan ustedes el nombre que quieran- que hace el partido de su vida, unos números de escándalo y que acaba con victoria azulgrana. Por la vía rápida o por la vía épica, daba igual, y es que el juego interior del equipo azulgrana se convierte en una tubería corrosiva que sufre filtraciones en el momento más inoportuno. Se acumula el agua hasta llega un momento que es inevitable afrontar la reparación. Sucede que ante esas reiterativas filtraciones suele aparecer o una buena conexión entre bases y pivots que maquillen esas anomalías. En el peor de los casos puede aparecer un especialista -su nombre no lo busquen porque se llama Juan Carlos Navarro- y aparecen los titulares. Lo que no habíamos visto esta temporada es a un equipo capaz de romper ese collar de perlas que une a bases y pívots y que además han secado a Navarro de forma civil que criminal -pocas faltas han hecho-. Hoy el Barça más que un equipo ganador y competitivo ha sido un juguete en manos de Joan Plaza.
Más que buscar protagonistas en la derrota azulgrana hay que encontrarlos en la victoria sevillana. El Cajasol es un equipo interesante como otros tantos en la liga Endesa. Así como Barça, Real Madrid, Bilbao Basket y Baskonia están un paso por delante, el Cajasol lo podríamos encontrar en la terna de equipos aspirantes formada por Valencia, Unicaja y los propios sevillanos. Incluso por encima de Unicaja, si me permiten. Una plantilla que tiene muchas virtudes, un base anotador americano -Calloway-, un base contemporáneo que mide dos metros -Satoransky- y que hoy se lo ha pasado muy bien posteando a Marcelinho y a Sada; un escolta que juega muy bien y que tiene todos los números, por fin, para explotar- Urtasun-, otro ya consolidado y que cuenta con el respeto de todos los entrenadores de la liga Endesa llamado Carl English; tiene dos perfiles de aleros modernos que tanto obsesionan en el baloncesto europeo, Pancho Jasen -alumno aventajado de Carlos Jiménez en el Estudiantes, siendo además el último capitán- y el suplente Milenko Tepic que mide 2,02.
No sólo con eso que además tienen también a ese pivot peleón curtido en mil batallas llamado Luka Bogdanovic que siempre suma para luego acabar hablando de un pívot que siempre ha sido la eterna promesa pero que con Plaza ha llegado a su madurez, Triguero, luego está Guillem Rubio un perfil de pivot bregador y muy trabajador y como no el pívot elegido para aprovecharse de la tubería corrosiva en el poste bajo azulgrana, Paul Davis. En resumen, este equipo, competitivo donde los haya, juega muy bien a baloncesto y no conviene ningunearles.
El ejemplo de crecimiento del Cajasol lo representa Txemi Urtasun. Siempre ha sido un escolta de buen nombre pero de nulo rendimiento. Lleva dos temporadas en Sevilla después de haber sido protagonista en el Lucentum Alicante hace dos temporadas. El año pasado estuvo a la sombra de Louis Bullock, este año ya declaró que English le hará ser mejor jugador. Da la impresión que Urtasun ha aprendido a ser una esponja para absorber los conocimientos de jugadores destacados y que ahora sin Bullock en Sevilla ha querido dar un paso adelante. Los titulares en el día de hoy ya hablan de "la Bomba del Cajasol" pero es de justicia reconocer que después de una temporada con el genial escolta estadounidense ha contribuido para que hoy Urtasun haya completado el partido de su vida, 23 puntos, 5 rebotes, y 2 recuperaciones; faltará por comprobar si mantiene el nivel toda la temporada, de ser así Scariolo no tendrá más remedio que incluirle en la convocatoria previa a los Juegos Olímpicos de Londres. Palabras mayores.
El otro nombre propio, cantado para muchos, era el de Paul Davis, segunda campaña en Sevilla después de llegar a Obradoiro hace dos temporadas. Ya el año pasado ya completó buenos partidos contra el Barça. Más que talentoso es un pívot trabajador pero que ha llamado la atención por la forma de producir las canastas, muchas en lanzamientos de 5 metros, bien sorprendiendo en la marca a Ndong, bien sin problemas para anotar en la misma cara de Fran Vázquez. Si Urtasun ha sido el que ha liquidado al Barça, Davis ha sido el protagonista de el momentum, segundo cuarto, vuelve a la pista y siendo protagonista de un parcial 8 a 0 a favor de los Sevillanos, rebotando, asistiendo, anotando o recuperando balones. Lo ha hecho todo.
El detalle azulgrana, el caos en el orden de hoy. Si bien el partido contra el Estudiantes camufló las carencias que tendrá el Barça esta temporada -seguridad interior y solvencia exterior más una alternancia en la base- el Cajasol ha puesto en su justo lugar al equipo azulgrana. Ni contra el Estudiantes eran tan buenos ni hoy contra el Cajasol han sido tan malos. No sería justo decir que el Barça ha perdido porque haya jugado mal -que lo ha hecho en algunas fases del partido-, lo justo es decir que el Barça ha perdido contra un rival que ha hecho mejor las cosas. Un equipo que sabía a lo que quería jugar, hoy nos hemos encontrado un Panathinaikos sin importarle ni la ética ni la moralidad, aunque lógicamente hemos de salvar distancias a la vez de no exagerar tampoco la valía real del equipo de Plaza, aunque me gustaría que se quedasen con la idea del perfil al que se aproxima el Cajasol, un equipo muy maduro en lo conceptual.
Si bien el miércoles contra el Estudiantes en el Palau hablamos de un equipo que aleccionó a su rival hoy podríamos aplicar la receta más que de aleccionar el de aplicar su propia medicina. El Barça se ha enfrentado a un rival con presión asfixiante -el Barça ha perdido 18 balones, este dato ya de por sí es noticia-, los azulgranas han caído contra un equipo que puede presumir de disponer también de dos aleros de dos metros como los azulgrana. Los dos equipos son muy dados a forzar el robo o el lanzamiento errático para poder correr y los dos equipos son muy dados a jugar para los pivots y que los pivots jueguen por el equipo.
La derrota en sí es positiva para los azulgranas, porque encuentran un rival que se ha atrevido en la tercera jornada a cuestionar su método por sus propias armas -algunas similares en perfil a las azulgranas como si de un equipo filial se tratara-, lo que conllevará a recuperar el miedo como principal capítulo de cara a la preparación de los encuentros, a plantearse esas ideas innegociables que un entrenador tiene a principio de temporada y que debe comprender que el resto de entrenadores son profesionales y se estudian sus partidos al milímetro. Que hoy ha sido Joan Plaza con Gillem Rubio y Paul Davis pero da pavor pensar lo que puede hacer Katsikaris con D'Or Fisher y Marko Banic en el poste bajo. Puede ser que Perovic no sea la solución, pero Pascual debe empezar a pensar que tiene un problema. Y no conviene ignorarlo por mucho as que se guarde en la manga ya que en la liga Endesa muchos equipos juegan con cartas marcadas.
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Ficha técnica:
81 - Cajasol (22+16+20+23): Calloway (5), Txemi Urtasun (23), Jasen (7), Guille Rubio (7), Davis (16) -cinco inicial-, Satoransky (3), Bogdanovic (11), English (7), Tepic (2) y Triguero (-).
75 - FC Barcelona Regal (25+9+12+29): Huertas (5), Navarro (9), Eidson (19), Lorbek (8), Ndong (9) -cinco inicial-, Sada (2), Vázquez (9), Wallace (6), Ingles (-), Rabaseda (8) y Mickeal (-).
Árbitros: Antonio Conde, Vicente Bultó y Miguel Ángel Pérez Niz. Sin eliminados