
Se adivinaba un partido grande y finalmente ha sido un encuentro enorme. Un partido donde se ha mezclado la disputa, el espíritu competitivo, la polémica, la trifulca, dos jugadores expulsados y todo asumido con entera deportividad. Al margen del resultado se ha convertido una discusión que iba a más entre dos jugadores, Mickeal y David Moss, en una mera anédota de un partido que ha resultado ser muy interesante, donde se han enfrentado seguramente los dos equipos más trabajados de Europa, tanto en la defensa como en el ataque. Se ha tratado de un partido en el que ha evidenciado lo estudiados que se tenían antes de empezar el encuentro, durante el transcurso del partido y seguramente seguirá en los próximos días. Hoy, ha ganado el Barça, primero por disponer de más amplitud de plantilla, segundo porque se ha mostrado más decidido en el partido que tenía que desarrollar y eso se ha notado tanto en la defensa como en el ataque y tercero porque al Montepaschi, o mejor dicho a Pianigiani, no le ha salido la idea que tenía en mente. Aún así, el campeón italiano ha sabido morir con su idea de baloncesto.
La idea de baloncesto del Montepaschi la comentamos en la previa. Regalar la zona y mover mucho el balón. Con McCalebb de referente, con Stonerook y Andersen. Me ha sorprendido de inicio la salida de Kaukenas y la ausencia de David Moss. Con estos cambios Pianigiani comenzó a desnaturalizar a su equipo. El problema no estaba en los exteriores sino en el juego interior. Stonerook se ha visto superado en todo momento emparejándose a Lorbek y controlando a Eidson, en tres minutos de partido ya llevaba dos faltas personales. Pianigiani tuvo que recurrir a la pareja Andersen y Lavrinovic, a priori la que tendría que haber sido la pareja consolidada para hacer crecer al equipo. Pianigiani no ha estado del todo satisfecho con ellos. El Barça se alejaba de 12 puntos en el marcador y volvió al plan inicial en el segundo cuarto.
El Barça confió en Marcelinho Huertas en lugar de preocuparse de McCalebb poniendo a Sada. Se hizo bien, el Barça jugaba de local y lógicamente no estaría bien visto ir al ritmo que marcara el rival. Daba igual que McCalebb lo hiciese todo y bien, el Barça tenía que ganar con sus propios argumentos en lugar de negar, o al menos neutralizar, las virtudes del rival. Marcelinho ha estado inmenso, ha sabido encontrar a los hombres altos y aprovechar que la defensa italiana tenía un agujero bajo la canasta. También destacar a Eidson, de inicio dos triples casi consecutivos que encarrilaron al Barça por encima del marcador en el primer cuarto. El alero estadounidense lo hizo todo y bien, defendió a Moss cuando salió, a Rakocevic y a Kaukenas, ayudó en todo lo que pudo con McCalebb, estuvo atento al rebote largo para evitar segundas oportunidades de lanzamiento al Montepaschi y a parte de todo esto ayudo a canalizar el juego ofensivo. Hoy Eidson ha vivido su primer gran partido con la camiseta del Barça, y encima en un partido de los importantes.
La otra cara de la moneda Pete Mickeal. Podemos hablar de la rigidez, o incluso estrechez de miras, del trio arbitral, ahora bien, Mickeal con la edad que tiene debería estar por encima de las provocaciones de un jugador que le buscó las cosquillas en todo momento. A Mickeal si se le renovó no fue precisamente por su gatillo fácil a la hora de caer en la provocación del rival sino por su temperamento de líder. Mickeal no fue el líder en el partido de ayer, fue un lastre, que en otro momento de la temporada habría resultado caro, o no, lo que sería seguro es que no habría resultado gratuito como esta noche. Afortunadamente.
Tanto el Barça como el Montepaschi se han sobrepuesto a la bronca y han mantenido un buen debate durante el resto del partido. Cada uno con sus armas, el Barça corriendo y buscando a los pívots por dentro o por fuera, el Montepaschi caminando y buscando la mejor opción, con Lavrinovic o con Andersen. Si no estaba Mccalebb estaba Rakocevic para hacer de solista. Daba igual mientras se mantuviera el orden hasta llegar al último cuarto, los últimos minutos finales, con McCalebb ya en pista a falta del siete minutos para el final.Se acercaba el momento Siena, era el momento de McCalebb. Ya ocurrió contra el Pepsi Caserta en el partido de Lega, el Montepaschi perdía por unos 11 puntos y McCalebb empujó al equipo a remontar en el último minuto, una reacción que por otra parte quedó sólo en la intención ya que los de Pianigiani acabaron perdiendo el partido.
Un parcial de 0 a 8 a falta de cinco minutos para el final. Con opción de ponerse a siete puntos en el marcador. Un rebote mal capturado y el balón sigue en las manos de Navarro. Anota una canasta inverosímil y la reacción del Montepaschi comenzaba a quedarse a medias, otra canasta de Navarro y la empresa ya se hizo complicada. A partir de ahí el partido ya se había acabado y la reacción de los italianos volvió a quedarse en una declaración de intenciones. Lo cierto es que Navarro apareció cuando sólo había anotado una canasta en todo el partido y realizó seis puntos seguidos cuando el equipo más lo necesitaba. Era su función en el partido, no para encarrilarlo -ya estaba Eidson para ello- sino para algo más concreto: apuntillar al rival, y me temo que lo hizo encantado.
Sígueme en Twitter @elcapitaenciam
Ficha Técnica
-
FC Barcelona Regal 92 Marcelinho (7), Navarro (8), Eidson (22), Lorbek (17), N' Dong (15), cinco inicial,Sada (2), Vázquez (8), Wallace (7), Ingles (2) y Mickeal (4).
-
Montepaschi Siena 17 McCalebb (20), Kaukenas (10), Amadori (2), Stonerook (-), Andersen (12), cinco inicial, K. Lavrinovic (13), Rakocevic (11), Moss (2), Carraretto (-), Ress (2), Zisis (3).