
Puede resultar tópico pero si el baloncesto de por sí no es
rentable, con las subvenciones por un valor superior a los 100 millones de
euros en los últimos cinco años no mejora la situación. Se debe dinero y no sólo a Agencia Tributaria o Instituto de la Seguridad
Social, sino también a jugadores y más sobretodo a los agentes de jugadores.
Estos se llevan una porción de la deuda acumulada que tienen los equipos ACB.
Es de todos sabidos que los equipos que
están a la orden del día de pago son escasos, que la gran mayoría tardan pero
cumplen, como también que los equipos que no cumplen con sus obligaciones
contractuales están focalizados y suelen ser los más reiterativos. Sin
embargo conviene tener en cuenta sólo las cantidades que se adeudan no a los
jugadores sino a los encargados de hacer girar este fenómeno poco rentable y
cargado de subvenciones llamado baloncesto ACB.
Las cantidades que se deben a las agencias, -entre
representantes en España, partners europeos y partners norteamericanos que delegan
en los agentes españoles-, superan los
cinco millones de euros. Esta cifra no resulta del último ejercicio sino que es la deuda acumulada y vencida de las
agencias de representación de jugadores más importantes de España.
Obviamente no desglosaré las cantidades que se le adeudan a cada agencia porque a pesar de su relevancia considero
que son informaciones confidenciales y a la vez porque también ha sido una de
las condiciones que me han puesto todos y cada uno de ellos porque no quieren
mostrarse más expuestos ante la opinión pública. Tampoco citaré ni jugadores
a los que se les debe -aunque algún caso se haya publicado en la prensa-, ni
tampoco los equipos focalizados y reiterativos. Si que existen casos de clubes que deben cantidades desde hace tres
temporadas, e incluso a algún jugador que actualmente no forma parte de la
disciplina del equipo. La suma de millones de euros es importante, y algún
agente al consultarle me consulta "¿qué quieres saber la cantidad que nos
deben o también la cantidad que ya damos por perdida?".
El colectivo de agentes resulta singular. Y a veces incomprendido. Muchos son ex jugadores
de la liga ACB, y sorprende que dada su experiencia siendo jugadores que han
tenido una trayectoria dilatada en un deporte de equipo como es el baloncesto
entre ellos cada uno haga la guerra por su cuenta. Los agentes están colegiados
pero entre ellos no buscan una unión de fuerzas, o como muchos indican "nos
respetamos, pero no nos mezclamos" o como otro indica "estamos organizados pero no unidos". Ni
lo pretenden. La gran mayoría coincide en los argumentos "no se tiene que olvidar que en
el fondo somos competencia y más en un contexto tan salvaje como el actual".
Respuestas todas acompañadas con las siguientes palabras piratas,
mentiras, puñaladas, ladrones, atracos y robos.
A pesar de resultar "una
deuda terrible" otro agente me explica que "tarde o temprano las cantidades
se acaban pagando, o al menos alguna parte", en un contexto económico
que muchos califican similar al que sufre el fútbol aunque de forma más
acentuada porque la caída de los sponsors es importante y las subvenciones cada
vez cuestan más de cobrar, es en este aspecto que un agente se ha encontrado en
la situación de que "muchos clubs nos indican que nos pagarán cuando llegue la subvención
de la institución pública, luego nos encontramos que la subvención no llega y
no cobramos".
Son conscientes de su posición social en el mundo del
baloncesto "gozamos de pocas simpatías porque acabamos pagando los platos rotos de
una negociación con algún jugador, yo me he encontrado organizando cenas con
dirigentes para la renovación de un jugador, los dirigentes no formalizar la
propuesta y después, cuando he encontrado otro equipo para mi cliente desayunar
con críticas desde la prensa escrita hacia mi gestión". A veces se encuentran en una situación
incómoda, con ganas de explicar pero con la responsabilidad de una profesión
que obliga a "no desvelar las intimidades de una negociación". Lejos de sentirse víctimas sino
conscientes de su realidad otro agente va más allá "nuestra posición ya desde la ACB
resulta incómoda, porque ya desde la ACB nos consideran sus propios enemigos". Sorprenden estas declaraciones, más
cuando existen muchos exjugadores -algunos históricos de la competición-, léase
Villalobos o Manel Bosch, también se cuenta con un agente que a la vez es
accionista de un club ACB, como es el caso de Gorka Arrinda de Sportgestión y
algún que otro candidato a ser el Director General de la ACB como Juan Aísa
Existen algunas agencias a las que se debe más que otras.
Muchos agentes inciden en que "los agentes tenemos que saber cobrar y
también a quién ofrecer", otros reconocen que "el jugador se tiene que ofrecer
a los equipos donde mejor se puede adaptar", mientras otros inciden en que "a veces es el jugador, sobretodo
el que conoce la competición, el que veta al equipo porque es consciente de la
poca seriedad del equipo que le hace la propuesta". No debemos olvidar que no sólo al agente se le debe dinero, sino
también al principal actor de esta comedia, lo que hace que este invento
llamado baloncesto funcione, otro agente me pone un ejemplo "alguno
de mis clientes ya se está planteando no ceder sus derechos de imagen a la ACB
porque la misma ACB no abona la cantidad que le corresponde al jugador por
protagonizar sus campañas publicitarias", en este aspecto hay que añadir que los jugadores están obligados a
aparecer en los actos públicos, pero sería interesante saber qué ocurriría si
un jugador se niega a protagonizar una campaña publicitaria.
Televisiones que marginan el producto, empresas que no
arriesgan con contratos de patrocinio -principalmente porque su aparición tiene
una repercusión mediática mínima-, subvenciones que no llegan, que se reducen o
directamente que no se renuevan, inversiones inmobiliarias ruinosas, mientras los equipos van acumulando deudas, "al
final esto acabará como el fútbol, se llegará a un convenio en que al jugador
que no se le abona su ficha tendrá la carta de libertad y poder fichar por otro
club" me reconoce un abogado
de otra agencia cansado de ir a litigios judiciales con argumentos como que "no
puede ser que de 32 equipos en situación concursal en Europa 31, entre fútbol y
baloncesto sean españoles".
Luego se reorganizan las deudas, los acreedores pactan las cantidades y los
agentes "junto a la ropa deportiva,y no te rías porque a las marcas deportivas
también les afecta, somos los últimos en cobrar". Luego, claro, no alzarán la voz, porque su posición en el
baloncesto ya está suficientemente dañada, y quizás por ese motivo los equipos
abusan de ello.Por eso, al contemplar la foto de presentación de algún jugador uno se debe preguntar cómo acabará el matrimonio a tres bandas entre el jugador, el agente y el club que lo contrata.
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