
Un Barça extremadamente contundente en defensa sometió al Asseco Prokom en su propio pabellón. Fue un partido de dos fases, un primer cuarto con un ritmo lento, con desenlaces previsibles y marcado por la espesura en las transiciones ofensivas tanto por parte del equipo polaco como del propio Barça que se mareaba en sus ataques estáticos, su principal talón de Aquiles de este inicio de temporada. Un inicio de encuentro donde se juntaron Eidson y Mickeal en el perímetro y Kosta Perovic desplazó a un Ndong aquejado de unos dolores en la espalda que no impidieron que jugara unos minutos pero no con la participación a la que nos tenía acostumbrados. El Barça no encontraba la fluidez, apostaban por Lorbek y luego por Eidson y Mickeal, ambos con dificultades para anotar, el equipo se atascaba mientras que el Asseco Prokom abusaba de las posesiones largas, con Blassingame o Lafayette, daba igual quiénes fueran.
Con un partido trabado el Barça se atascó hasta que no apareció la segunda unidad, Ingles y Sada. El partido no es que fuese otro, simplemente el Barça se adaptó al terreno y comenzó a aplicarse en defensa. No fue un partido espectacular sino más bien un resultado paciente y laborioso, de esperar a madurar la victoria. Ingles se sintió cómodo, era un partido en el que tenía que demostrar porque es jugador del Barça. Reinvidicación o sentencia. Lo hizo a su manera, con unas virtudes carentes en la plantilla y unos defectos que le hacen ser un rara avis del equipo. Ingles sería un jugador indiscutible en cualquier equipo que le cediera gratuitamente la posesión. Con el balón en las manos Ingles se convierte en una solución para sus compañeros, destapándose como un buen asistente y complemento del base. Ingles aporta en un Barça que da la impresión de rechazar el ritmo de juego que ofrece el alero australiano, como mínimo lo hace desentonar. El Barça gusta de correr, Ingles es más decisivo caminando.
A menudo se tiende a reducir la espectacularidad en el baloncesto a la anotación. El Barça demostró que también se puede ser igual de atractivo a partir de la defensa. El tercer cuarto ha sido de manual, sólo encajando dos canastas de un Prokom cariacontecido, incómodo, destensado, sin apenas concentración y, para colmo de su entrenador, traumado. Y sin apenas faltas, sólo han realizado 15 faltas en todo el partido 4 de ellas casi inmediatas por parte de Marcelinho y Wallace en el primer cuarto. A destacar la labor intimidatoria de Perovic -sin faltas- que ha mezclado perfectamente con Erazem Lorbek. Perovic fijaba en el poste bajo, Lorbek se liberaba. El esloveno aseguraba canastas lanzando a tablero, el serbio aseguraba canastas a base de recibir faltas personales. A partir de ahí el Barça consolidó la victoria, con rentas que se mantenían en los 32 puntos. Fue en ese momento que apareció el momento Rabaseda.
Rabaseda no está bien, no es noticia y el partido de hoy es reflejo de ello. No es cuestión de minutos, hoy ha jugado casi 20 minutos, sino de sentirse participe, cosa que no sucede ahora. La ansiedad es pública y notoria en un jugador que si algo le caracteriza es precisamente su descaro. Algunos saben encajar la extrema exigencia de un equipo como el Barça y el club no debe correr el riesgo de averiguar si el jugador lo sabrá encajar. Urge trabajo psicológico con el jugador porque corre el riesgo de hundirse. Y no es por los tiros libres errados, porque todo jugador con un marcador tan abultado puede sufrir desconexiones. Todo es cuestión de confianza.
Habría que cuestionarse si al jugador le beneficia jugar minutos intrascendentes con una diferencia abultada a favor del equipo. Son momentos en los que la presión se eleva por el hecho de no ofrecer el mismo rendimiento que el compañero que sustituye, esa presión se traduce en querer hacer muchas cosas a la vez y no completar ninguna. Esa presión de saber que el error penaliza la oportunidad y que existen cuatro jugadores por delante, tres de ellos entre los mejores de Europa de su posición. Todo esto es lo que perturba al jugador de 21 años que posiblemente no estaba preparado a asumir lo que le tocaba. Puede resultar transitorio aunque son pocos los que confíen en ello. Ingles, con la nominación busca la reinvidicación, Rabaseda por el contrario parece querer crucificarse.
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Asseco Prokom 45 Blassingame (4), Seweryn (10), Szczotka (5), Motiejunas (5), Lapeta (7) -cinco inicial- Dmitriev (2), Zamojski (3), Hrycaniuk (2), Frasunkiewicz (-), Lafayette (7) y Klueber (-).
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Barça Regal 76 Huertas (5), Mickeal (8), Eidson (8), Lorbek (15), Perovic (10) -cinco inicial- Sada (17), Wallace (-), Ingles (9), Vázquez (2), N'Dong (2) y Rabaseda (-).