
Fuenlabrada ha estado en los dos últimos días en el mapa
baloncestístico estadounidense. Los traspasos de los derechos de Bismack
Biyombo a Charlotte Bobcats y de Gustavo Ayón a New Orleans Hornets han sido la
clave. Dos ventas que supondrán unos
ingresos de 2,2 millones de euros, importantes para un presupuesto de 3,6 millones
de euros. Se habla del modelo de gestión del Baloncesto Fuenlabrada, un club a la sombra de dos de los equipos
con más peso histórico de la ACB como Estudiantes y Real Madrid, un equipo desapercibido
para el gran público que se encuentra en
estos momentos en posiciones para jugar la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi
del mes de Febrero empatado a victorias con dos equipos que le superan
ampliamente tanto en plantilla como en presupuesto como el Valencia Basket y el
Bilbao Basket.
Un club que nació como el sueño del alcalde de la ciudad
durante 20 años y presidente del club, José
Quintana, uno de los artífices de este éxito y vinculado en las últimas fechas
a la efeméride de acoger al Partizan de Belgrado por la prohibición de la FIBA
de disputar los encuentros en el Pionir por el conflicto de los Balcanes.
Con Quintana el club nació mientras crece de la mano de un jugador de baloncesto, trotamundos de la ACB, que en Fuenlabrada
consiguió encontrar la estabilidad, Ferran López. Con él, podemos decir que
el modelo Fuenlabrada se está consolidando.
La figura de Ferran López resulta singular, jugador formado
en la cantera del Joventut de Badalona, debutó en un equipo que fue embrión de
ese conjunto que años más tarde ganaría la Copa de Europa. En la Penya se
formó, luchando por una plaza en el equipo con los hermanos Jofresa. De allí al Manresa, más tarde al CajaBilbao y
al Gramanet antes de volver a la ACB al Baskonia, en aquel entonces Taugrés de la mano de Manel Comas con quién ganó la
Copa del Rey en la primera temporada y la Copa Korak en su segunda temporada
-en aquel entonces el Baskonia empezaba a caminar en la élite-. Del Baskonia
pasó al Lucentum y más tarde al Cáceres. Y desde Cáceres a su primer reto en
Fuenlabrada, recuperar la plaza ACB, sería el principio de 9 años divididos en
dos etapas. La primera duró tres años.
Ferran López siguió ganándose la vida, aceptando muchas
condiciones. Estuvo un periodo entrenando con el primer TAU de Dusko para
cubrir las lesiones. El preparador montenegrino, con una reputada fama de
exigencia en las sesiones, por aquel entonces pasaba desapercibido para la gran
mayoría de los jugadores. Llegó al vestuario y Elmer Benett una de las primeras
cosas que le dijo fue "tu no sabes donde has vuelto", ese mes con Dusko Ivanovic me reconocen
que fue el mes que más entrenó en su carrera deportiva.
Volvió a Cáceres por un periodo de dos temporadas y más
tarde al CB Murcia. Fuenlabrada vuelve a descender a la LEB y Ferri
es reclutado de nuevo para volver a situar al equipo en ACB. Lo
consigue, de la mano de Wideman y de un jovencísimo Saúl Blanco. Esta etapa
duró seis años, con retirada incluída, una etapa cargada de sueños y de
desengaños -esa Copa del Rey que no disputó para ceder su posición al Real
Madrid-. Ferran López pasó de ser el
capitán del equipo, homenajeado por su afición, a sustituir a Julián Aranda
como secretario técnico del club. Ferran era carente de experiencia en los
despachos, pero tenía una virtud: adora el baloncesto.
La carrera en los despachos de Ferran López es sencillamente
extraordinaria. Como dirigente lo
situaría en el mismo perfil que Salazar o Joan Creus, léase un secretario
técnico tradicional. Nadie le tiene que explicar como funciona este
deporte, es conocedor del abecedario del baloncesto desde la primera a la
última letra. Con su gestión el club ha
recaudado más de 5 millones de euros en traspasos sin perder un ápice de
competividad. En dos temporadas liquidó a su Big Three particular, Oleson y Saúl Blanco nada más llegar al cargo con un ingreso para las arcas de 2,4 millones
de euros, con Valters Unicaja negoció para que el Fuenlabrada no acudiera
al derecho de tanteo este verano. Meses antes negoció la venta al Baskonia de
Esteban Batista que llegó a principios de temporada por 800.000€. Con las ventas de Biyombo y Ayón, se
superan los seis millones de euros. A una media de dos millones por
temporada y quién sabe si efectuarán algún traspaso a final de temporada para engordar
las cifras.
Ferran López siempre ha contado con buenas alternativas. Contrataciones inteligentes, como las de
Gerald Fitch o Kirk Penney. Y de alguna gestión errante ha sabido aprender
de cara al futuro, como por ejemplo la
contratación de José Angel Antelo. A partir de aquel entonces Ferran López
tenía claro que se contaría más con la cantera para contar con las fichas 11 y
12 del equipo ya que "los jugadores de la cantera él ya los
conoce porque se han formado aquí". Ejemplos como Javier Vega, Javier
de Pinto, Alvaro Muñoz o Massine Fall lo demuestran. También han llegado jugadores
jóvenes con ganas de seguir creciendo, como Quino Colon o Xavier Rabaseda.Jugadores que aporten la veteranía que tanto aportaba él como jugador con el fichaje de Laviña, Sergio Sánchez o Lubos Barton o de jugadores de ligas tan emergentes como la francesa con la contratación de Sené.
El éxito del Fuenlabrada no es una casualidad sino el ejemplo de un trabajo planificado
desde los despachos. La trayectoria de Ferran López sigue la estela social
similar a la gestión de otros profesionales de procedencia catalana -y no
necesariamente de nacimiento- que influyen en Madrid, tanto en el Arte con Manuel
Borja-Villel -ex director del MACBA y actual director del Museo Reina Sofía-, con
la música con Josep Pons -director de la Orquesta Nacional de España-, con el
teatro con Mario Gas -director del Teatro Español-, como en los negocios con
Joan Rosell -Presidente de la CEOE-, como en la alta cocina con el
controvertido Sergi Arola -responsable del Restaurante La Broche con 2
estrellas Michelin-. Ferran López puede formar parte de ese elenco siempre y
cuando consiga uno de sus objetivos, consolidar el modelo Fuenlabrada, de
momento su equipo va por la senda correcta.
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