
La eliminación del Baskonia de la Euroliga se puede
calificar como un hecho histórico y terrible. Me resisto a utilizar la palabra
fracaso puesto que el equipo, pese a perder algunos partidos y ayer estar
siempre por detrás en el marcador contra el Bilbao Basket en Miribilla,
compitió hasta el final. Hasta antes del
partido de ayer el Baskonia era quién lideraba la clasificación, con un empate
hasta cuatro equipos que sumaban cinco victorias y cuatro derrotas. Desde
ayer, con la derrota de Miribilla, fueron tres que se quedaron igualados -Cantú,
Bilbao Basket y Baskonia-. El basket
average hizo sentencia y el Baskonia por primera vez en su historia se queda
fuera a las primeras de cambio.
El entorno del Baskonia tiene que demostrar su madurez en
estos momentos. Siempre he considerado a su afición una de las más sabias de
nuestro baloncesto. Más incluso que la del Real Madrid, Barça y Joventut de
Badalona. Su entendimiento de este deporte y sus exigencias a su equipo
diferentes a otros contextos. Para el
Baskonia su principio fundamental no residen en la importancia del ganar o del
participar, sino el del competir hasta el final. Con la eliminación de
anoche el equipo no cumple con este principio, el de aspirar como mínimo a la
Final Four. El entorno baskonista tiene
el derecho de reflexionar sobre lo sucedido pero ese legado no puede y debe
perderse después de una década prodigiosa. La eliminación supone un punto de
inflexión al que todo equipo situado en lo más alto está a condenado a afrontar
alguna vez.
Más que buscar responsables se deben buscar acciones y
consecuencias. En primer lugar de su presidente Josean Querejeta. Una parte del entorno seguirá enfocando la
problemática en Dusko, pero él es el primero
que debe responsabilizarse de sus acciones. Desconozco la problemática
del año pasado, constaba la situación personal de Dusko Ivanovic y que
Querejeta le convenció para continuar, y por dos temporadas. Su confianza en el entrenador montenegrino
es totalmente absoluta porque se cumple perfectamente su principal objetivo: el
control total del vestuario. Se marcharán jugadores pero la autoridad del
entrenador nunca se discute. Por ese
motivo entrenadores como Perasovic o Neven Spahija no tuvieron su continuidad,
o entrenadores como Salva Maldonado o Pedro Martínez no acabaron la temporada.
Poco importaban las continuas lesiones
de los jugadores y la concesión inmediata de jugadores temporales al entrenador
montenegrino, poco importaba llegar a los finales de temporada con las fuerzas
físicas bajo mínimos. La confianza ha
sido, es y será ciega en Dusko Ivanovic.
La preparación de la temporada fue problemática. Querejeta sufrió
un revés importante en el mes de Julio. Poco
se ha hablado de esa asamblea en la que se negociaron los nuevos marcos de
contratación. Querejeta, as de bastos por excelencia de la baraja de cartas
del baloncesto nacional, contaba con esa baza derrotar en la partida a unos equipos
de la clase media y baja de la ACB que sienten pavor hacia su figura contando con la complicidad y el absoluto respeto
de los dos equipos más importantes, Real Madrid -cuyo silencio incomodó al
sindicato de jugadores- y sobre todo Barça que cedieron su papel al criterio
del presidente del Baskonia. El
objetivo era el del mínimo de dos jugadores formados localmente y la ficha del
tercer extracomunitario, una lucha a máximos y al final un Secretario de
Estado para el deporte con fecha de caducidad se acabó imponiendo poniendo en
riesgo no sólo su proyecto sino también la planificación del Barça.
Apareció el escenario del lock out y la marcha de Marcelinho Huertas. El respeto de Barça
hacia la figura de Querejeta siempre ha resultado ejemplar. De no ser así seguramente Huertas no habría sido el único en
abandonar la disciplina baskonista con destino Palau Blaugrana. Negociaciones
durísimas, un esfuerzo inmenso por parte catalana y un desgaste por parte de
Marcelinho Huertas. Se marchó antes Stanko Barac y faltaba completar la
plantilla. La reducción de ingresos también es una realidad en el seno del
club. Antes con TAU Cerámica se
ingresaban 4 millones de patrocinio, ahora con Caja Laboral apenas la mitad.
Se ganó la liga en el primer año del nuevo patrocinio, la siguiente temporada
fue una temporada para olvidar y en la presente el entorno social se muestra convulsionado.
La gestión deportiva fue complicada, el
nuevo marco generaba complicaciones, aunque se observaba en el horizonte el
retorno de la vieja guardia baskonista: Prigioni, Nocioni, Scola y Splitter.
Sólo vino el primero, Nocioni se mostraba interesado -quién sabe si se
utilizará su nombre en los próximos días como cortina para tapar el desastre-,
Scola se mostró prudente y Splitter rechazó la
invitación que acabó rompiendo la inocencia de la afición baskonista.
Desde el entorno periodístico se mira a Dusko Ivanovic pero
con la intención de enfocar a Querejeta. Se
reprocha su exposición en muchos frentes: el poder en la Euroliga, el
liderazgo en el golpe de estado en la ACB de la pasada temporada, las
discusiones con los más altos níveles de la política vasca para hacerse cargo
del Alavés con la contrapartida de que se hiciesen cargo de la reforma del
Buesa Arena, la derrota en el marco contractual del mes de Julio, la negativa
de Splitter y la primera eliminación prematura de la Euroliga desde su nueva
creación. Un tránsito hacia la ceguera. Acciones y consecuencias que
motivan a un entorno social que apunte a su entrenador con la intención de
enfocarlo a él directamente, el as de bastos que perdió ante Gorka Arrinda,
el as de espadas de esta singular baraja, una nueva partida de cartas en esta
temporada.
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