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# miércoles, 11 de enero de 2012 12:55

Laso, Aíto y la banalidad de los tiempos muertos

 

En las últimas semanas, a raíz de los resúmenes semanales con las anécdotas de cada jornada que ofrece el departamento de comunicación de la ACB cada vez van cogiendo más protagonismo los discursos de los entrenadores en los tiempos muertos. En esta última jornada se ha destacado en demasía una arenga de Pablo Laso entrenador del Real Madrid a sus jugadores en un tiempo muerto del partido que disputó el conjunto blanco contra el UCAM Murcia -uno de los dos colistas de la competición que acabó con una victoria contundente por 31 puntos de diferencia. Esa arenga se ha denominado periodísticamente como la "Lasina", destacándose el carácter de un entrenador hacia sus jugadores, se interpreta la bemolía de una persona con ascendencia hacia sus jugadores, cuando no deja de ser el resultado de satisfacer las necesidades del ojo curioso, convertir al telespectador en un "voyeur" que al contemplar la escena satisface su morbo más que el de satisfacer una necesidad informativa.

Los micrófonos y cámaras en los banquillos cuando se solicita un tiempo muerto siempre han sido motivo de polémica en la ACB. Muchos entrenadores se oponían a ello -eran tiempos en los que Canal+ hizo una apuesta sin precedentes- y sin nadie que la igualara en años posteriores- en el baloncesto. Uno de ellos fue el principal abanderado por esa causa, Aíto García Reneses. En su página personal, Aíto, resumió sus razones por las que se oponía al uso de cámaras y micrófonos, centradas en el punto de vista informativo en los mensajes concretos de un entrenador hacia un jugador " ¿Alguien cree que sería inteligente tener un mismo tipo de comunicación cuando surge algún problema dentro de un equipo en privado que con las cámaras de televisión presentes? Como también sobre el dar información sobre las prioridades de los equipos "Desde otro punto de vista por qué vamos a ser los primeros del mundo en dar la ventaja, bien de no comunicarnos en profundidad, bien de explicar a nuestros rivales cuáles son las prioridades de nuestros equipos. Para los rivales de las competiciones europeas será mucho más fácil el espionaje.

Las cámaras en los tiempos muertos, y su posterior promoción televisiva, hacen correr el riesgo de no encontrar mensajes veraces de cara a la opinión pública. La sobreactuación. El entrenador, como principal gestor de vestuario encuentra en las cámaras una herramienta para construir su imagen pública, la que interesa transmitir que puede ser totalmente distinta a la que recibe el espectador. No hace mucho a Pablo Laso, se le podía recriminar en sus inicios en el Real Madrid una imagen tíbia y disciplinada hacia sus jugadores. Ya en uno de sus primeros partidos como entrenador del Real Madrid ya lanzó un dardo a Sergio Rodríguez cuando se enfrentaron al Bilbao Basket en la primera jornada de la Liga Endesa, el mensaje fue "venga Sergio, que es Raúl" dado que el ex jugador del Real Madrid, y jugador que le quitó la plaza en los juegos olímpicos de Pekín, estaba en la pista.

Recientemente, en el mismo resumen de esta pasada jornada, hemos visto a Porfi Fisac, en el partido del sábado de su equipo, el Fuenlabrada, contra el Unicaja. En el último tiempo muerto explicó las directrices a seguir para sus pupilos pero omitió el mensaje clave dejando a la audiencia con la expectativa. El gesto de Fisac puede crear una tendencia -o quizás alguien la patentara antes en los últimos partidos- que convierta los tiempos muertos en un carrusel de tópicos que no interesen a la audiencia, cuando la utilidad real de disponer de un micrófono y una cámara es simplemente el conocer cuál será la jugada o la estrategia a seguir por parte de un equipo una vez se reinicie el juego. Este factor, pasa desapercibido por las retransmisiones televisivas, los especialistas pocas veces atinan el descifrar el mensaje ofrecido y dado el léxico utilizado muchos espectadores contemplan la pizarra pero no llegan a comprender lo que el entrenador está transmitiendo, cuando el fin se ajusta a su principal necesidad.

Se corre el riesgo, por la potenciación posterior ya del propio departamento de comunicación de la ACB no sólo de tesgiversar el mensaje sino en el de fomentar una sobreactuación de los entrenadores de la competición. Revisando las imágenes, no cabe duda de la autenticidad del mensaje ofrecido por Pablo Laso de la misma manera que su reacción se realiza en un contexto idílico para el entrenador, una victoria de su equipo ante el máximo rival -el pasado miércoles en Vistalegre- que reforzó su posición ante la opinión pública que iba ganando al equipo colista y dando la sensación al telespectador de ser un entrenador meticuloso, exigente y que no permite la relajación de los jugadores. Algo similar promovió Simone Pianigiani como  seleccionador italiano en el pasado Eurobasket en un contexto en el que la prensa italiana no escondía su decepción por la mala imagen del baloncesto italiano ofrecido en Lituania. Aíto alertó en su momento del riesgo de simulacro en los discursos emitidos, eso fue hace doce años, actualmente, y con Pablo Laso, ya podemos comprobar la banalidad del resultado, sin obviar que la magia de la televisión se basa en la propia mentira.

 

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