
El baloncesto televisivo no deja de acumular noticias y ríos de tinta temporada tras temporada. Noticias que afectan tanto a la Euroliga como a la propia ACB. Los cambios que impone Jordi Bertomeu -rey de bastos de la baraja que compone el baloncesto español- para la próxima temporada tienen como objetivo incrementar el interés televisivo que pueda tener la Euroliga de cara la próxima temporada. Desde la ACB se razonaron en su momento estos cambios desde el punto de vista económico. No es lo mismo repartir unos 6 millones de euros en contratos en la ACB a repartir entre 18 equipos que la misma cantidad para los equipos españoles que participan con licencia A en la Euroliga. El dinero y el poder de la baraja es lo que justifica esta lucha en el baloncesto.
Las audiencias son bajas y para la próxima temporada se avecinan cambios. No es un problema de la ACB en sí sino que afecta a la globalidad del baloncesto europeo. Desde la ACB son conscientes que una de las problemáticas se centra en la realización y producción televisiva. El formato. La ACB se plantea como objetivo mejorar tanto las técnicas de realización como los medios a utilizar y es por ello que de cara a la negociación de un nuevo acuerdo una de las condiciones que impondrán es la de ser la propia ACB la encargada de producir el formato. Algo similar a lo que ocurre con el Mundial de Fórmula 1 o de Moto GP. La Lega italiana ha optado por este modelo esta misma temporada, de hecho cuentan con su propio centro televisivo y ofrecen la señal a las diferentes cadenas televisivas. El objetivo a plantearse sería el de realizar una producción similar en calidad a la ofrecida por Canal Plus cuando tuvo los derechos hace una década -y que ninguna cadena ha sido capaz de igualar la calidad en la realización-. La ACB cree que con una mejor realización se incrementaría el atractivo de la competición como producto televisivo.
Me consta que el coste de la utilización de medios similares a Canal Plus -10 cámaras, travelling, grua y pole-cam- se fija en una cantidad entre 15.000€ y 20.000€ por partido -incluyendo gastos de personal -Canal+ movía a 45 profesionales- y de unidades móviles-y 1,2 millones de euros por temporada, incluyendo 34 partidos de liga regular, los play offs, los siete partidos de la Copa del Rey y los dos partidos de la Supercopa Endesa. Las cadenas de televisión privadas no pondrían ninguna objeción, es más, les podría interesar que la propia ACB asumiera estas tareas, por el contrario las cadenas de televisión públicas -autonómicas y RTVE- serían las que pondrían más problemas dado que todas tienen los medios y quieren darles una utilidad.
En cuanto a cadenas televisivas. Me consta que el año pasado hubo negociaciones muy avanzadas entre la ACB y la Sexta de cara a la adjudicación de los derechos para la próxima temporada. Ese acuerdo estaba cifrado en unas cantidades ligeramente superiores a las ofrecidas por RTVE en el último acuerdo. Me consta también que no hubo un acuerdo final dada la división interna en la propia ACB, aunque fuentes cercanas a la Sexta indican que el enfriamiento fue anterior al golpe de estado que acabó con la salida de Josep Senespleda, anterior director general de la ACB, sustituido esta temporada por Albert Agustí. En estos momentos Agustí se encuentra con una cadena televisiva que estuvo interesada -la Sexta- pero que se ha fusionado con otra empresa que nunca ha estado interesada -Antena3-, también es consciente del desinterés de Mediapro en la adquisición de los derechos para luego venderlos o cederlos a una tercera empresa -Marca TV, a la cuál le dota de contenidos deportivos- y a la vez se encuentra que las televisiones públicas no pueden igualar las mismas cantidades del último contrato y sí lo hacen es a la baja.
Agustí también es consciente de la insuficiencia de los derechos televisivos internacionales, que reportan a la ACB una cantidad ligeramente superior al millón de euros por temporada -teniendo en cuenta que la difusión llega a 90 países. Las gestiones se llevan a través de la empresa MP&Silva que es especialista en la difusión internacional de derechos deportivos. Otro de los objetivos marcados como prioritarios hasta la fecha en la ACB se centraba en su consolidación en el mercado asiático. En concreto China. Me consta el interés en la ACB porque MP&Silva entiende que en ese mercado rechazan el producto NBA por una cuestión de resistencia a la colonización.
China es un mercado emergente de cara al interés televisivo en el baloncesto y dada la coincidencia del horario del domingo al mediodía con el prime time asiático se pueden llegar a acuerdos más satisfactorios que incrementen ese millón de euros que se generan en el mercado internacional. La propia ACB ha entablado negociaciones con la CBA -Chinese Basketball Associaton- para la llegada de jugadores chinos a equipos de la ACB -hasta la fecha sólo se permitía jugar a los jugadores en la NBA-. La consolidación de la Liga Endesa en Asia es a la vez una de las batallas que puede ganar la propia ACB a la Euroliga de Jordi Bertomeu, garantizar su independencia e incrementar los ingresos por derechos de televisión. Dinero y poder, esta es la cuestión.
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