
En otro momento y con cualquier entrenador las declaraciones no habrían pasado tan desapercibidas como ha ocurrido con las declaraciones de Xavi Pascual de la previa del encuentro de anoche contra el Bennet Cantú. Ni siquiera alteraron la atención de los medios -ni la de un servidor- enfocada en el regreso de Gianluca Basile. Xavi Pascual apuntó al entorno por existir, según él, una tendencia a despreciar los logros del Barça y que su percepción es una realidad que se percibe en el ambiente. Pascual indicó también que pocas son las cosas valoradas y muchas las criticadas. Sólo faltaba indicar, para dar mayor dramatismo a su discurso que el entorno también cuestionaba sus decisiones.
Uno puede sentirse descolocado ante las palabras del entrenador azulgrana.Precisamente, y más ahora, Pascual es el entrenador de la historia de la sección de baloncesto que no ha tenido ninguna campaña orquestada en contra por parte del entorno azulgrana. Desde el entorno siempre ha existido una unanimidad entorno a su figura como entrenador. Básicamente porque el entorno considera que Pascual es el entrenador que todos quieren ver y no el entrenador que puede ser realmente -gran entrenador por otra parte y seguramente del TOP3 de Europa-. Pascual promocionó como entrenador de la primera plantilla azulgrana como paradigma de la gent de la casa, alquimistas conocedores del paladar y del estilo de baloncesto que gusta al aficionado del Palau Blaugrana -cuando el Barça como sección de baloncesto no ha tenido ningún estilo que lo identificara como sí ocurre en el fútbol- y que además al formarse en las categorías interiores sabrá promocionar a los jugadores de la cantera -si algo caracteriza a Pascual no es la formación de jugadores jóvenes sino en su deformación-.
Pascual gusta de ruedas de prensa de baño y masaje pero le irrita que alguien le suba la temperatura del agua. Y más si quién lo intenta pone el agua a punto de ebullición. Por esa razón, desde hace más de tres años, se podrían contar con los dedos de una mano las situaciones comprometidas en las que se ha visto el entrenador azulgrana en una rueda de prensa tanto en previa como posterior de un encuentro, cuando en sus primeros meses como entrenador le faltaban brazos para contar las ruedas de prensa más exigentes. Por esa razón, porque en la actualidad su contacto con los medios no se muestra exigente, un servidor tampoco comprende este adentrismo que puede tener un entrenador hacia lo que piense el entorno o deje de pensar. No es la primera vez que ocurre, ya pasó hace tres temporadas y por lo visto después de ganar dos ligas ACB, una Euroliga, tres Copas del Rey y tres Supercopas, Xavi Pascual demuestra no haber aprendido nada ni del entorno ni de la elaboración de un discurso coherente y veraz. Sigue instalado en la conspiración permanente. Cuando a día de hoy el entorno nunca le ha culpado de ninguna derrota y sí ha señalado a jugadores. Entre ellos un tal Ricky, alias el estancado y ahora el spanish Maravich.
Pascual no se puede quejar porque él mismo se encargó de señalar con el dedo a quién le subía la temperatura de la sala de prensa convertida en el salón de baño y masaje. Fíjense la fortaleza del sector crítico que con sólo una orden erradicó a la única voz crítica en ese momento en la tribuna de prensa. Y esa voz crítica, en lugar de aprovechar la ocasión decidió retirarse del escenario, para reflexionar sobre lo sucedido y extraer sus propias conclusiones. Sin víctimas ni verdugos, simplemente sentido de la responsabilidad. Principalmente porque su discurso crítico se estaba erosionando, perdía credibilidad y era fácilmente etiquetable. Esa voz crítica utilizaba la honestidad como herramienta porque precisamente no tenía ningún interés "en remar en la misma dirección" porque no sentía el proyecto presentado con las garantías suficientes para aspirar a la excelencia. Y porque tanto Pascual como esa voz crítica sabían perfectamente que el otro entrenador era una opción que por aquel entonces presentaba muchas mayores garantías. Y experiencia. Esa voz crítica aprendió de sus errores, y no tiene inconveniente a día de hoy en reconocer su valía como profesional pero también insiste que el mejor camino de ello es su honestidad y su criterio. Al menos esa voz crítica pretende una mayor coherencia que muchas de las voces a favor que le brindan el agua a la temperatura ideal para el baño y el masaje.
Se pueden cuestionar muchas cosas del inicio de temporada. Pascual junto con Creus hicieron una apuesta muy arriesgada para esta temporada al prescindir de seis hombres de la plantilla que lo ganó todo excepto la Euroliga y tengo la sensación, esto sí es opinión, de su posible consciencia en algún que otro error. Sírvanse el ejemplo del Gianluca Basile de anoche que perfectamente tendría más minutos que Rabaseda e Ingles juntos en el partido de ayer. Más con la lesión de Navarro cuya recuperación mejor que se cocine a fuego lento pero preparada para la Copa. Una lesión que se utiliza como coartada para justificar la baja anotación del equipo, cuando la problemática Pascual la tiene detectada desde hace varios meses, sobredosis de jugadores que monopolizan la posesión- Marcelinho, Ingles, Eidson, Navarro, Mickeal , dependencia del lanzamiento exterior-y sin ningún especialista-, carencia de jugadores solidarios que distribuyan el balón para facilitar mejores posiciones en ataque estático -¿el mejor Barça se vió con el mejor Ricky?- y falta de jugadores que dinamiten la estrategia contraria-el mejor revulsivo del Barça ayer jugaba para el Cantú-. No es preocupante porque se ve un trabajo detrás para mejorar todas las lagunas de esta temporada, pero están y se transmiten.
No existen ni campañas ni tendencias, y Pascual no debe girar el debate hacia este aspecto. El día que la haya él ya lo sabrá porque la radio, la televisión y el periódico se pondrán de acuerdo al mismo tiempo. Y sin avisar. La prensa digital todavía no tiene las suficientes herramientas. Entonces sí que no habrá vuelta atrás, como tampoco la hubo con Aíto ni con Dusko. Las bajas anotaciones tampoco es el problema, porque Pesic siempre tendrá las puertas abiertas del Palau con un juego mucho más raquítico pero eficiente. Ahora, si se cuestiona cuál puede ser hipotéticamente el origen de la campaña, pues él también ya lo sabe, gran entrenador y a la vez deformador de jugadores jóvenes. Si es eso le preocupa, no tiene que pedir perdón por ello.
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