
La no clasificación del Valencia Basquet para la Copa del Rey de Barcelona se ha convertido en una de las peores noticias de la primera vuelta de la Liga Endesa. El enésimo revés para un club inestable que no encuentra su posición en el baloncesto español. Situados por masa social, mercado y presupuesto en la aristocracia de la ACB. Los proyectos deportivos, por contra suelen presentarse irregulares, van por el quinto entrenador en dos temporadas: Spahija, Hussein, Pesic, Olmos y el siguiente. Añadiendo a la acertadísima incorporación de Fotis Katsikaris al baloncesto español y su posterior ejecución. Sucesión de directores deportivos, Victor Sendra y Paco Raga, de secretarios técnicos desde Johnny Rogers a Toni Muedra. ambos salidos del club con diferencias con la dirección. Tres presidentes en las últimas cuatro temporadas, desde Juan Roig, Manuel Llorente -un rey de espadas totalmente ignorado en la ACB en su momento y ahora presidente del Valencia CF- a Vicente Solà que no tiene un peso específico más allá de la imagen que otorga el cargo. Un patrocinador solvente como Power Electronics que quiere colaborar pero renuncia a ello por diferencias con la cúpula del club. Y por encima de todos el mecenas, el propietario de este juguete roto, Juan Roig "el señor Mercadona", cuya empresa tiene el 35% de las acciones del club.
El club ha completado su peor primera vuelta de los últimos quince años, seis derrotas en los últimos ocho partidos. Si bien el equipo ha completado muy pocas sesiones de entrenos al completo por culpa de las lesiones y de la ausencia de una pretemporada seria por estar varios de sus jugadores con compromisos con sus selecciones. Ayer el equipo en Badalona cometió un suicidio deportivo en toda regla, permitiendo que la Penya realizara uno de los mejores partidos de la temporada en uno de los momentos más críticos de la historia del club badalonés. Olmos en los tiempos muertos dio una imagen de entrenador desbordado por los acontecimientos y el equipo, si bien tuvo una reacción en la segunda mitad del encuentro quedó fuera de la Copa del Rey por méritos propios. Olmos fue despedido ayer por la noche después de vivir una semana complicada con afirmaciones, desmentidos, ratificaciones y la posibilidad de que el vestuario dejara de creer en el técnico valenciano.
El Valencia Basquet vive de la indefinición permanente, no es una situación actual sino que se trata de una problemática crónica arrastrada desde hace varias temporadas. En la ACB siempre se ha considerado con sorna al Valencia como "el eterno aspirante". Con Paco Olmos como alfa y omega de este periodo. Olmos pilotó el mejor Pamesa Valencia de la historia con Oberto, Tomasevic, Rigaudeau, Montecchia y un José Antonio Paraiso convertido en uno de los traspasos nacionales más sonados en la ACB. Roig era el presidente y el Pamesa era junto el TAU Baskonia el icono de las nuevas realidades del baloncesto español apoyadas gracias al nuevo contrato televisivo con CANAL +. Nunca tuvieron esa constancia que se les exige a los equipos punteros. Sólo dos títulos en dos años, una Copa ULEB y una copa del Rey. Roig decidió tirar la toalla y dar paso a nuevos modelos de gestión, Pamesa borrado del nombre del club y la llegada de Power Electronics. El Pamesa ha buscado acomodo en entrenadores de diferentes perfiles, de perfil bajo como Casas, Hussein y Olmos, entrenadores emergentes como Katsikaris y Spahija y un entrenador de pedigrí como Svetislav Pesic. Todos han salido por la puerta de atrás haciendo méritos para disponer de más crédito.
En el baloncesto las cosas no suceden por azar y sí por mantener una línea de coherencia de un proyecto de club. Es por la coherencia que muchos equipos sobreviven ante la apariencia de ir más allá de sus posibilidades como el Fuenlabrada, el Lucentum, el Manresa, el Guipuzkoa Basket o en su momento el Bilbao Basket hace cinco temporadas o el Baskonia hace dos décadas. En Valencia la coherencia no forma parte del discurso y sí el arrebato como la herramienta principal para construir proyectos. Se pasó de un equipo candidato a Final Four el año pasado con Pesic contando con pilares como Savanovic, Omar Cook y Robertas Javtokas a estar todos fuera bien por renovaciones que no se hicieron efectivas -Pesic-, por traspasos solicitados por el jugador -Savanovic- por no renovar contrato -Cook- o por tener la opción de cortar contrato ante la oferta de un equipo Euroliga cuando tenía opción a otra temporada más -Javtokas-. Con Rafa Martínez y Nando de Colo puestos ambos en el mercado y que junto a Victor Claver y Lishchuck son los únicos que sobreviven a la temporada pasada. Por esta falta de coherencia y de estabilidad se me haría extraño que un entrenador como Aíto García Reneses aceptara este reto, aunque sí es cierto que su nombre se le lleva vinculando desde las pasadas navidades a un equipo ACB. Ese equipo era el Valencia Basket.
Urge un cambio de mentalidad en el club, menos cultura del esfuerzo, más criterio y que desaparezcan las urgencias momentáneas y las actitudes amaneradas de equipo grande. Quién debe decidir es de nuevo Juan Roig si quiere participar de forma directa en el proyecto y no desde la influencia como tercera persona. Asumir su responsabilidad más allá de su accionariado y su mecenazgo. Todas las decisiones estratégicas del club desde su anunciada marcha le involucran de forma directa o indirecta. Desde el nombramiento de personas de su confianza como directivos a entrenadores como Olmos. La necesidad de un reordenamiento interno, este es el impedimento que pueden observar profesionales de la categoría de Aíto y lo que lleve al club a decantarse por Velimir Perasovic.
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