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# martes, 24 de enero de 2012 11:13

Arturo Ortega, el rey de oros de la baraja que mantiene intactas corona y armadura

A menudo se tiende a negativizar el papel de las agencias de representación de jugadores. Un traspaso, una negociación, una filtración de un interés, una mejora contractual. El papel de las agencias tiende a reducirse a una labor oscura y vinculada a intereses intestinos, rumores, mentiras, alguna que otra verdad. En ocasiones tendemos a reducir su papel como meros comisionistas cuando en realidad su función -entre otras- radica en tutelar el destino de quién hace que este invento llamado baloncesto en teoría funcione, aunque a veces no se consiga. Es por su trascendencia en el sistema que en la futura partida de cartas que se departirá en el baloncesto español las agencias de representación tendrán un papel específico. Son, en definitiva quién decantará la partida. Son en concreto, la baraja de los oros.

La baraja de los oros en la cultura popular representa el poder adquisitivo. Su simbología en la baraja española se la relaciona en dos aspectos, el éxito, la riqueza y la abundancia. La prosperidad. Las agencias de representación gestionan contratos que superan perfectamente la gran mayoría de presupuestos de la ACB. También soportan deudas arrastradas, cifradas hace un mes según datos facilitados por las agencias  por valor de 9 millones de euros. Es por esta razón que muchas agencias a partir de la próxima temporada giren sus objetivos en consolidar sus activos más importantes en clubes de Euroliga en detrimento de una competición que cada temporada tenga mayor valor residual como la ACB. Por otro lado también juegan en la escasa unidad de este singular gremio en el que cada agencia intenta hacer la guerra por su parte con el objetivo de arañar una porción mayor a la que dispone en el mercado de jugadores.

En sí, la preocupación de la ACB no reside en la totalidad de las agencias de representación sino en el papel que puedan tener los más influyentes. Agencias hay muchas pero sólo unas diez -como mucho- pueden aspirar a condicionar el mercado baloncestístico a nivel nacional. No a la hora de nutrir de jugadores sino de promocionar a sus mejores activos a mercados mucho más beneficiosos, como puede ser ligas emergentes económicamente como Turquía -caso de Stanko Barac con Efes Pilsen-, equipos con licencia A de Euroliga -el ejemplo de Robertas Javtokas el pasado verano- o bien franquicias de la NBA -ejemplo más claro Biyombo-. Una competición doméstica sin jugadores emergentes, consolidados o pocas estrellas puede relativizar la marca ACB. Aquí radica la preocupación en una situación que no es novedosa sino que se arrastra desde hace varias temporadas.

Uno de los agentes especialista en la promoción de jugadores para su explosión en otros mercados es Arturo Ortega, conocido en el mundo de baloncesto como el superagente, mientras que en la cultura popular viene a ser simplemente el agente de los hermanos Gasol. Arturo Ortega es el rey de oros de la baraja. Su figura se vincula en términos históricos como los pioneros en la profesión de agencias de representación en el baloncesto, junto con Miguel Angel Paniagua. El rey en la baraja de oros como símbolo de la prosperidad y dejarse envolver por ella, consciente que el mantener su corona requiere de atención, trabajo y vigilancia. El rey nunca suelta ni su armadura ni su corona. Otra cosa es que intenten arrebatársela, cosa que ocurrió hará unos tres meses cuando se confirmó el divorcio entre Arturo Ortega y la agencia de representación Interperformances de Lucciano Cappicioni cuya vinculación se extendía desde los años 90, siendo en la actualidad Manel Bosch de Gloval Sports Advisors con sede en Barcelona el agente exclusivo de esta major europea con sede en San Marino. Este divorcio se interpretó como un intento de jaque al rey. Por ahora Arturo mantiene su corona y la armadura, su relación con Arn Tellen -agente poderoso en la NBA- se mantiene y como activos a tener en cuenta en la ACB para cruzar el charco se encuentran Victor Claver y Rafael Hettsheimmer. También se mantiene su influencia en el Real Madrid, cinco jugadores: Pocius, Sergio Rodríguez, Carlos Suárez y el último servicio Kyle Singler. También se tiene que añadir la contratación de Pablo Laso cuando su renovación por el Guipuzkoa Basket se daba por hecha.

Ortega ha sido el agente especialista, por su condición de pionero, en el desembarco de jugadores de la ACB en la NBA. Su romance en la NBA comenzó con Arvydas Sabonis -con quién mantiene su amistad- del Real Madrid a Portland Trail Blazers, prosiguió con Pau Gasol -primer europeo en conseguir la posición número 3 del draft y primer baloncestista español en tener una carrera exitosa en la NBA-, más jugadores como Anderson Varejao, Fabrizio Oberto, Jorge Garbajosa, Sergio Rodríguez, Marc Gasol y Tiago Splitter, así como se notó su influencia en jugadores como Albert Miralles fuera elegido en el draft del 2004 por Miami Heat o que jugadores en condición de promesa como Vitor Faverani se presentaran al draft aunque tuviesen que pagar después un millón de euros a Unicaja.

En la ACB su agencia de representación es de las que menos  pérdidas registra. Personas vinculadas a la ACB reconocen en la figura de Ortega su astucia y su habilidad en las negociaciones. También cuenta con un tremendo sentido de la lógica, que gana beneficios sin correr grandes riesgos y un consejero fiable para sus clientes, valores que también se incluyen en el patrón para ser el rey de oros de la baraja. En especial para trasladar a sus jugadores a los destinos con mejores garantías económicas. Algo que en la ACB sucede raras veces salvo los equipos que cuentan con la licencia A de Euroliga. Episodio al margen el que sucedió cuanto Tiago Splitter no fichó durante el lock out por el Baskonia y sí por el Valencia Basquet, un capítulo en que el rey de oros "traicionó" al as de bastos. Ortega goza de respeto pero también su nombre genera incomodidad y desconfianza, diferente al rechazo. Motivos que pueden justificar que en adelante jugadores como Pablo Aguilar o Rafael Hettsheimmer abandonen el CAI tarde o temprano. Las quinielas ya empezaron y Hettsheimmer con toda seguridad abandonará el club al finalizar la temporada, con el Real Madrid de nuevo en el horizonte. Un destino para consolidar el reinado, después del intento del jaque al rey. Aunque no olviden, en la baraja española el as vale más que el rey, también en la baraja de oros. Y en la ACB también son conscientes de ello.

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