
Si en el baloncesto de élite la pelota no se encesta por azar a la hora de competir siempre es importante contar con garantías en el puesto de base. El equilibrio competitivo se encuentra cuando un equipo cuenta con garantías en el base, el alero y el pívot de referencia pero si un equipo aspira a ser serio en la pista necesita construirse alrededor de un cerebro en la pista. Ferran López, secretario técnico del Fuenlabrada y la verdadera alta gestión del club lo comprendió de inmediato una vez recién incorporado a los despachos del club madrileño después de retirarse. Vió el mercado y observó como un chico andorrano con una amplia carrera en el baloncesto de categorías inferiores cuyos derechos pertenecían al CAI Zaragoza que lo cedió un año antes al Plus Pujol Lleida y que Angulo como nuevo entrenador del equipo apostó por él como base suplente. Ese chico era Quino Colom, debutante en la ACB 18 años y que llegaba a Fuenlabrada con un contrato por tres temporadas.
Colom sorprendió en su integración en la ACB. Su caso en cuanto a concepto me recuerda a una de mis debilidades en cuanto a bases emergentes del mercado nacional: Mario Fernández. Son bases diferentes, Mario era un base más puro, pragmático y que sumaba en varios apartados del juego. Colom es también un base puro -de los pocos que existen en la ACB- que domina el bloqueo directo, aunque a diferencia de Mario Fernández es un jugador mucho más explosivo, imaginativo y con mayor incidencia en el juego. Mario cuando debutó en el Gran Canaria en la temporada 2006-07 -sólo debutaron tres jugadores más, Juanjo Triguero en el CB Múrcia, Nacho Martín en el CB Granada y Ricky Rubio en la Penya- podría decirse que él fue el rookye del año. En aquel entonces su entrenador era Salva Maldonado. El mismo que hizo crecer a Colom en el Fuenlabrada.
Su consolidación llegó la temporada pasada. Siempre contaba con minutos en el equipo, creciendo a la sombra de jugadores como Chris Thomas y luego más adelante Krystaps Valters. La lesión que sufrió el base letón fue el punto de inflexión en su carrera para consolidarse como base referente del equipo. El Fuenlabrada se clasificó para play offs. Esta temporada con Valters en Unicaja forma pareja en la dirección con un veterano y de larga carrera en la ACB como Sergio Sánchez. Hasta ahora está creciendo lo que se espera de él. Por su juventud, ahora 23 años, necesita ser más consciente de sus posibilidades. En estos momentos comienza a serlo. El mercado de bases nacionales en estos momentos es escaso, por no decir desolador y Colom en dos años puede consagrarse como uno de los mejores jugadores en su posición.
Horizonte inmediato, la Copa del Rey, rival el Real Madrid y el escenario el Palau Sant Jordi de Barcelona. Similar a lo vivido por Mario Fernández hace cinco temporadas. Un equipo que dependerá exclusivamente de lo que decida con el balón en las manos. Todas las posibilidades que pueda tener el Fuenlabrada como tapado en la Copa dependerán exclusivamente de él. Cierto es que se puede contar con la veteranía de Sánchez pero Colom tiene que se consciente que puede sentirse protagonista en ese partido. Es su oportunidad, en el mejor escaparate, y sus virtudes no tienen que envidiar en nada las que tiene Sergio Rodríguez al que muchos empujan para volar a Londres este verano. Colom por condiciones puede ser un invitado de honor en el futuro de la selección española y tener un protagonismo más importante dentro de un elenco formado por los cinco mejores bases de la ACB. Con la retirada de la generación de los Juniors de Oro y por consiguiente la de José Manuel Calderón, Raúl López y de Carlos Cabezas, el pódium se situaría con Ricky, Sada, Sergio Rodríguez, Josep Franch y él. Su contrato acababa esta temporada pero en Fuenlabrada decidieron pactar una ampliación por dos temporadas más con una rebaja de ficha. Acaba por tanto en el 2014. No tiene urgencias en acelerar el proceso, se siente cómodo en el progreso a fuego lento, más cuando ha observado casos como el de Saúl Blanco en Unicaja o Xavi Rabaseda en el Barça. La Copa es su oportunidad para que el gran público, prensa y scouters se fijen en él. Mario la aprovechó, las lesiones le impidieron un mayor protagonismo. Ahora es el turno de Colom para convertirse en el príncipe de la Copa.
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