
En Maccabi comienza la verdadera temporada del Barça. Se acabaron los meses de puesta a punto, de preparación del equipo. Se acabó el margen de error. El Barça ha tenido el tiempo suficiente para adaptar todas sus piezas y es ahora cuando comienza el camino que determinará el éxito, el fracaso o la indiferencia. Se acabaron los reproches al entorno y los posteriores lavados de imagen con centrifugado en diferentes noticias periodísticas. Durante este periodo se han visto dos caras, la mejor y más resultadista al inicio del curso, con la victoria en la Supercopa Endesa en Miribilla ganando en partidos igualados a un pujante Real Madrid con Pablo Laso y a un siempre combativo Baskonia con Dusko Ivanovic. A la vez se ha comprobado a un Barça dando la impresión de ser un equipo previsible en ataque pero a la vez infranqueable en la defensa.
El Barça, en este inicio, también ha sufrido varios avisos aislados, como la carencia de un sustituto de Juan Carlos Navarro que en este periodo ha cumplido su particular estadística de ausencia en el 20% de partidos disputados en esta temporada. Los otros avisos se han producido en derrotas en las canchas de los rivales más complicados en este inicio de temporada. Se perdió en Sevilla contra el Cajasol, en Vitoria contra el Baskonia, en el Palacio de los Deportes contra el Real Madrid y en Siena contra el Montepascchi -aunque el liderato de la fase inicial de la Euroliga ya estaba asegurado-. Amén de sufrimientos en las pistas del Valencia Basket, Fuenlabrada y Guipuzkoa Basket. Con esta hoja de servicios el Barça llega a Tel-Aviv para enfrentarse al siempre respetable Maccabi.
Un servidor forma parte del colectivo que observa que Pascual ha invertido el tiempo en buscar alternativas de juego. Si algo ha caracterizado al Barça es precisamente el ser un equipo necesitado de correr pero que se tropieza cuando se le obliga a caminar. La problemática de este Barça no reside en la ausencia de Navarro sino en la dificultad de los ataques en estático. El Barça a menudo necesita convertirse en un Montepascchi Siena para encontrar la fluidez en estas situaciones. Circulación de balón. Una de los condicionamientos que tiene la plantilla azulgrana viene marcado por la sobredosis de jugadores que monopolizan la posesión, casi todos los jugadores exteriores del Barça-a excepción de Sada y Rabaseda- están construídos por este patrón. El Barça se ve abocado a jugadas individuales funcionando a base de arrebatos. Ese arrebato puede ser de Navarro en Miribilla contra el Real Madrid, Mickael en el Palacio de los Deportes también contra el Real Madrid o Eidson en Vitoria.
Contra el Maccabi el Barça tiene que ser más pragmático. Esto no quiere decir que se imponga de nuevo un partido a marcadores bajos. Si el Barça tiene la idea de fiarlo todo en la defensa sin un ápice de mejora en la fluidez ofensiva hoy en Tel Aviv puede salir escaldado. El Maccabi es un equipo en primer lugar con uno de los mejores entrenadores de Europa, David Blatt y que cuenta con una plantilla muy equilibrada. En algunas parcelas es sensiblemente superior al Barça, por ejemplo en la dirección contando con un sinónimo de veteranía y dominio de los intangibles en partidos importantes como Papaloukas, un base espumoso como Damond Mallet -que ya destacó la semana pasada contra el Zalgiris así como en los partidos disputados en la Liga Adriática- y un jugador muy emergente como es Ohayon que puede ser uno de los jugadores que pueda dinamitar la pizarra de Pascual.
Los quebraderos de cabeza vendrán por detener a un Schortsanitis que lo condiciona todo, aunque jugadores como Hendrix y Eliyahu pueden aprovechar esta preocupación azulgrana. Controlan muy bien el rebote ofensivo. El Maccabi es el equipo más poderoso físicamente en todas las líneas que se va a encontrar el Barça esta temporada, tanto en la base, en la línea exterior como en el poste bajo. Defienden la misma idea de juego anglosajona que practicaba el Barça al inicio de temporada como en toda la carrera de Xavi Pascual en el banquillo azulgrana, aunque ellos son los pioneros en Europa.
Por otra parte, dado el estilo de juego del Maccabi el Barça puede mostrarse sensiblemente más liberado a la hora de atacar. Podemos ver al Barça más autentico en cuanto a estilo de juego. El Barça cuenta con mayores especialistas defensivos en todas sus líneas, mayor rotación interior si se sabe aprovechar la baza Kosta Perovic y condicionamiento exterior si se juntan Eidson y Mickeal en pista. Hoy el Barça puede correr ya que el estilo del Maccabi no le obligará a realizar ataques en estáticos en demasía. De no aprovecharlo el Barça sufrirá, corriendo el riesgo de tropezarse. La diferencia respecto a otras situaciones comprometidas será básicamente que ahora los reveses no es que sean importantes pero sí más serios.
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