
Una victoria importantísima. Un Barça de brocha gorda y sobaco espeso. Oficio en definitiva. Así se ha instalado el Barça en Tel Aviv, frente a uno de los equipos más grandes de Europa. Sino el más grande. En la siempre respetable Mano de Elías de Tel Aviv, alma hebrea por excelencia. Y lo más importante de todo: demostrando que una gran defensa puede ser un buen ataque. Mérito ganar en una pista donde el equipo de Blatt promedia unas anotaciones en torno a 80 puntos por encuentro, contando con muchas soluciones ofensivas, desde Mallet a Schortsanitis pasando por Oyahon, Langford, David Bluthental o Richard Hendrix.
El Barça confirma su redefinición ofensiva. Se tiene que tener en cuenta que este Barça ya no es el mismo que el campeón de la Euroliga hace temporada y media. Este es un equipo veterano, conocedor del oficio, con jugadores que abusan de la posesión del balón y que abusa del talento individual en detrimento del colectivo. Faltando por comprobar si el rol de Navarro se mantendrá o se convertirá en un mero revolucionario de partidos ajustados. El baloncesto europeo se caracteriza por las horas de estudio al equipo rival y el Barça no es ajeno a los esfuerzos de los scouters. Todos conocen las principales armas ofensivas del equipo, todos saben quienes son los jugadores diferenciales. Todos provocan que el Barça ataque de la forma más incómoda posible. Y el Barça ante la incomodidad se tropieza.
Una de las claves citadas en la previa residía en Schortsanitis. Anularle era una obsesión. El Barça ha tenido la fortuna de ser el propio pívot griego el primero en neutralizarse con dos faltas inmediatas. Su ausencia la ha echado de menos el Maccabi aprovechándola Fran Vázquez y Perovic para dar seguridad en el poste bajo azulgrana, tanto en la defensa como en el ataque. Han sido las canastas de los pívots las que mantenían al equipo con vida siendo los jugadores exteriores azulgranas con responsabilidad ofensiva los señalados -por no hablar de retratados- ante la falta de anotación del equipo. Mickael ha vuelto a ofrecer un partido muy escuálido en la anotación con sus seis lanzamientos a canasta errados y Eidson sólo ha anotado dos canastas de siete lanzamientos. Entre los dos han errado el 25% de los lanzamientos de todo el equipo. Ha sido tan discreto el partido de los aleros estadounidenses que ambos han hecho de un jugador como Ingles en uno de los héroes del encuentro de esta noche.
Tanta exigencia defensiva ha desquiciado por completo a un Maccabi que ha optado por decidir el encuentro desde lo individual que no por el colectivo. Se trataba de un partido igualado al que se tenía que aguardar que uno de los dos mostrara fisuras. Fue en los últimos minutos del último cuarto, el Maccabi comenzaba a sufrir el desgaste psicológico, el Barça mantenía su tenacidad a través de Ingles con lanzamientos al borde de la línea de tres puntos. La Mano de Elías enmudecía, el Barça aumentaba su ventaja en el basket average. Maccabi hundido mentalmente y el público se lo reprochaba en la grada. Moni Fanan que en paz descanse también se habría decepcionado con esa actitud en los minutos finales. El Barça le había propinado un sonado manotazo en su propia pista.
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Maccabi Electra 57 Mallet (12), Blu (6), Burstein (-), Smith (2), Schortsianitis (4) -cinco inicial- Eliyahu (-), Langford (17), Hendrix (8), Ohayon (6), Papaloukas (2), Scheyer (-) y James (-).
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Barça Regal 71 Huertas (5), Mickeal (-), Eidson (5), Lorbek (18), Perovic (4) -cinco inicial- Vázquez (14), Sada (4), Ingles (13), Navarro (5), Wallace (3) y N'Dong (-).