
A pesar de la
victoria abultadísima del Barça frente al UCAM Murcia, que acabó con la cabeza
de Luis Guil servida a la afición murciana en bandeja de plata, el estilo de
juego del Barça sigue siendo motivo de debates, comparaciones y con muy pocas
conclusiones. El Barça está evolucionando
hacia un nuevo de estilo de juego mientras el aficionado observa como el chivo expiatorio
de la pasada temporada -Ricky- está triunfando por todo lo alto en la NBA. Y para colmo de Pascual no lo entienden. Rafa
Vecina, flamante comentarista de Teledeporte en sustitución de Manel Comas
apuntó una reflexión muy interesante acerca de Marcelinho Huertas y su
incidencia en el juego azulgrana. Con un
abuso de la posesión del balón y la intrascendencia de muchas de las jugadas
ofensivas del equipo que dirige Xavi Pascual.
En concreto Rafa
Vecina utilizó la expresión del jugador yo-yo,
un concepto meramente baloncestístico que
describe a esos bases que hacen un uso abusivo del bote de balón, una mayor
posesión del base con la fatalidad de obstruir la fluidez del juego ofensivo
generando situaciones de uno contra uno al límite de la posesión o bien de
buscar desesperadamente el bloqueo directo con el pívot para que luego se acabe
finalizando con una canasta o con un tiro lejano de Lorbek. Si bien es cierto
que esta situación se repite en el Barça no
significa que Marcelinho sea un jugador que abuse de este recurso sino que se reitera
el uso como herramienta ofensiva por las dificultades estructurales de la
actual plantilla azulgrana.
El Barça es un
equipo con muchas soluciones ofensivas pero que está evolucionando su juego. Ya no corre sino que camina, pìensa y de vez en cuando se tropieza con marcadores muy ajustados. Se ha pasado de un estilo de juego
anglosajón a una balcanización de la praxis ofensiva. Más que una cuestión
de cambio de bases como primeros espadas, la permuta de Ricky a Marcelinho, tiene
que ver con un cambio en casi todas las parcelas de juego. Ricky contaba a su lado con jugadores decisivos que se ofrecían
continuamente, como Lakovic, Basile, la mejor versión de Mickeal -que no
tiene nada que ver con la versión actual-, la versión sana de Navarro -su
fascitis sigue generando problemas-y se contaba con un perfil como Terence
Morris. En la actualidad el Barça no
cuenta con ninguno de ellos y llegaron Rabaseda, Wallace y Eidson, jugadores
totalmente distintos a los que tenía el Barça de Ricky Rubio.
Marcelinho y
Ricky son bases de perfil diferentes, el catalán es más anglosajón mientras que
el brasileño es un base más exótico aunque de una mayor maduración europea. Ambos comparten muchas virtudes. Una de ellas, y quizás la más importante,
la formación. Los dos siguieron las enseñanzas de Aíto Garcia Reneses y
sólo habría que comprobar los partidos
con la Penya para ver la evolución que han seguido los dos jugadores. Ricky es genialidad pura y dura mientras que Marcelinho es un jugador
más permeable a las órdenes del
entrenador. Ambos son jugadores que se caracterizan por mostrarse
dispuestos tácticamente a las exigencias del entrenador que les dirige. Si Marcelinho abusa de la posesión es
principalmente por dos causas, la primera de todas que obedece a las
instrucciones de Xavi Pascual, la segunda tiene que ver con el perfil de
jugadores que se dispone. Al fin y al cabo Pascual es un entrenador que se
adapta a la realidad de sus pupilos -que no tiene por qué coincidir con su idea
de baloncesto aunque él haya asumido todas las decisiones más trascendentales a
la hora de confeccionar la plantilla-. Doy
por hecho que a Pascual le gustaría jugar con un estilo más anglosajón pero con
esta plantilla se tiene que jugar de otra manera. Y más si se quiere ganar.
Esto no quita una
de las exigencias que se debe hacer en Marcelinho. Tiene que ser un jugador más decisivo. Más ante la ausencia de
Navarro o la lenta puesta a punto de Mickeal. El
espejo en el que debería mirarse el jugador brasileño es en el de Nacho
Solozábal. Podía figurar la gran mayoría de partidos con anotaciones escuálidas
pero porque al lado tenía a un jugador determinante como Epi. Cuando el escolta azulgrana no se mostraba
incisivo siempre aparecía el momento
Solozábal para decidir el encuentro. Este aspecto me consta que tiene
que ver con la seguridad en sí mismo -o mejor dicho generar al jugador una mayor
confianza- y su resolución culminará su formación como base de primer nivel.
No se tiene que olvidar que Marcelinho en su debe
se le reconoció el año pasado como integrante del quinteto ideal de la ACB y que su concurso en el
Baskonia le catapultó a ser el mejor base de la competición. Sería totalmente lícito rescatar vídeos
de su etapa en Italia -donde el jugador estuvo perdidísimo- aunque lo lógico
sería rescatar los videos de sus partidos en España, tanto en Badalona, como en
Bilbao como finalmente en Vitoria donde
se consagró como un jugador mucho más decisivo de lo que es actualmente,
incluso en una final ACB con Ricky Rubio como rival siendo Marcelinho el
ganador del particular duelo de bases. Entonces el yo-yo no figuraba en la
lista de defectos y Ricky comenzaba a
ser el chivo expiatorio del barcelonismo.
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