
Hará unos días se
comenzó a hablar desde la prensa sobre las evoluciones de la renovación de
Victor Sada como jugador del Barça cuyo contrato expira a finales de temporada.
Se filtraron las cantidades solicitadas
por los agentes del jugador pidiendo una renovación al alza de su contrato.
Rápidamente desde Sevilla se informó de un interés azulgrana en el base checo
Tomas Satoransky, un jugador que puede
presentarse al draft este mismo año siempre en función de su evolución en Sevilla
esta temporada-por edad es el jugador el que se tiene que presentar-. En la
Copa del Rey los scouters tienen su nombre apuntado y su participación marcaría
una posición interesante. Hoy por hoy sigue siendo el jugador en Europa más
codiciado. Me consta que tiene contrato por dos temporadas más y una cláusula
de rescisión para equipos ACB y NBA. Desde Cajasol no se pondrá impedimentos
para su salida aunque resultará complicado un jugador de su perfil para el
Barça, amén que Creus suele configurar
una terna de jugadores y gusta por estas fechas de sondear a qué jugadores para
luego en el mes de Marzo elegir los próximos fichajes.
En cuanto a
Victor Sada, las negociaciones con el Barça tienen un objetivo obligatorio:
están condenados a entenderse. Lejos de valorar si las cantidades filtradas cercanas
al millón de euros por temporada son justas se tiene que tener en cuenta varios
aspectos para comprender la negociación. Sada
es un base que en las próximas semanas cumplirá 28 años que ha ganado dos ligas ACB, una Euroliga, dos Copas del
Rey, cuatro Supercopas, más una Eurocup con el liquidado Akasvayu. Es internacional con la selección española, ha ganado un
Eurobasket y probablemente formará parte del elenco de jugadores que viajen
para los Juegos Olímpicos. Sada es un jugador cuyo perfil no existe en el mercado
con las suficientes garantías, y menos en el mercado de jugadores formados
localmente. Todo esto pese a un descenso de rendimiento esta temporada algo ya
previsto porque la temporada pasada el jugador rindió muy por encima de sus
posibilidades.
Este perfil tan necesario en el Barça y carente en
el mercado es el segundo jugador que
menos cobra del Barça.
Sólo Rabaseda cobra menos que él. El contrato de Sada era de cuatro temporadas
a razón de una cantidad cercana a los 450.000€. Teniendo en cuenta que cobra
menos que jugadores como Ingles y Wallace, ambos con nóminas superiores a los
500.000€. Cierto es que el Barça hizo un pago al Akasvayu antes de liquidarse
el equipo gerundense de 300.000€, aunque no es menos cierto que también se pagó
traspaso por Joe Ingles a mediados de la temporada pasada por una cantidad
superior al medio millón de euros -cantidad que fue a parar a Hacienda por
deudas contraídas por el club nazaríe-.
La diferencia con
Marcelinho Huertas es abismal. Marcelinho,
como base titular, cobra 1,4 millones de euros por temporada, partiendo además
de ser ambos los dos mejores bases de la temporada pasada -junto Aaron
Jackson del Bilbao Basket-. Teniendo en cuenta que Marcelinho tiene menos
palmarés que Victor Sada, en concreto no ha ganado ni Euroliga ni el Eurobasket. Sada es un jugador que obviamente no
tiene la calidad ofensiva del italobrasileño, tampoco disfruta de los mismos
minutos, pero siempre es importante en los momentos claves, bien para
neutralizar al base rival -léase sus defensas a Aaron Jackson en la final
ACB contra el Bilbao Basket o en el partido disputado esta temporada en el
Palau Blaugrana-.
Sada es junto a
Lorbek, Ndong y Fran Vázquez de los cuatro
jugadores que acaban contrato esta temporada. Luego está la opción de renovar
por otra temporada más a Kosta Perovic que cobra alrededor de 1,1 millones de
euros. Las cuatro renovaciones son a día
de hoy un quebradero de cabeza, y en el caso de Perovic es el que menos
preocupa porque el club tiene opción de ampliar el contrato del serbio y lo más
posible es que decida no ejercerse esta opción. Exceptuando la de Ndong, las otras tres serán renovaciones al alza:
Sada por ser el segundo jugador que menos cobra, Lorbek
por ser el séptimo peor pagado y Fran que es la cuarta ficha más alta de la
plantilla por la posibilidad de hacer las américas la próxima temporada. Todo esto en un contexto de restricción presupuestaria que ya ha llevado al Barça a ahorrarse esta temporada 4 millones de euros respecto a la temporada pasada.
Creus tiene otra
opción que puede parecer más sibilina. Poner
al jugador en derecho de tanteo e igualar las ofertas que le lleguen al jugador.
Un arma de doble filo porque nadie pujará por el jugador sabiendo que el club
azulgrana igualará cualquier oferta. Salvo que el Real Madrid participe en la
renovación al alza del base lo que puede poner en un aprieto al jugador de cara
a la afición. Este recurso resultará
igual de lícito como impropio de un club como el Barça. Sada fue una de sus
primeras apuestas para catalanizar la
plantilla del primer equipo, se ha formado en la cantera y tiene galones en el
vestuario azulgrana. Desconozco si vale el millón de euros de ficha, lo que sí es cierto es que Sada no merece
ser el segundo jugador peor pagado de la plantilla.
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