
El Barça es el
nuevo líder de la fase regular de la ACB gracias a la inesperada derrota del
Real Madrid en el Palacio de los Deportes contra el Bilbao Basket. A falta de la jornada de este próximo fin
de semana en la que el equipo azulgrana visitará el Olímpic de Badalona es más
que posible que llegue a la Copa del Rey como líder en solitario. Un dato
que dada la incertidumbre del torneo no es más que anecdótico pero que sí
refleja uno de los objetivos fijados a inicios de temporada. Liderar la fase
regular y el TOP 16 de la Euroliga a estas alturas de temporada. Fue en Tel
Aviv cuando comenzó la temporada real del Barça, siendo en la Mano de Elías la primera etapa de un circuito donde
se avecinan los obstáculos que determinaran si la temporada es calificada en
parámetros como el éxito, el fracaso o la indiferencia.
El Barça ha
invertido estos meses en prepararse para estos obstáculos. Este equipo muestra
unas diferencias estructurales respecto a equipos anteriores dirigidos por Xavi
Pascual. Se habla de una crisis anotadora, de la dependencia de Juan Carlos
Navarro e incluso se enfoca a Marcelinho Huertas como consecuencia en esta
diferencia de estilo de juego. Poco se habla del criterio del entrenador, que
es quién los dirige. Y aquí está la novedad. El Barça ha evolucionado a un
nuevo estilo de juego. Diferente e incluso antagónico a lo mostrado. El Barça actual ya no se puede valorar según
los cánones del baloncesto anglosajón
sino que por ritmo de juego, intensidad defensiva, contrataque y juego de posición
se asemeja perfectamente al baloncesto balcánico. A falta de unas semanas
para el inicio de los carnavales, Pascual parece haber elegido un particular
disfraz. Pascual quiere disfrazarse de
Boza Maljkovic. Recordemos que la utilidad bizarra de los disfraces es la apariencia de una identidad distinta a la mostrada anteriormente.
Lejos de un
espíritu crítico, el propósito de Pascual me parece extraordinariamente
coherente. El cambio era inevitable y basado en cuatro motivos. Por la confección de esta plantilla, por
el conocimiento que tienen los rivales del juego azulgrana, por la presencia en
Euroliga de un rival cualitativamente superior como el CSKA y por derrotas en
partidos determinantes contra rivales a priori inferiores pero más sacrificados,
como ejemplos la eliminación la temporada pasada en play offs de Euroliga con
el factor cancha a favor frente al Panathinaikos que luego se convirtió en su
sucesor como campeón de la Euroliga, o hace dos temporadas al perder la liga.
Mientras el entorno periodístico y social puso en el centro de la crítica a
Ricky Rubio, Pascual esta temporada ha
mostrado señales de haber reflexionado sobre lo sucedido en las últimas dos
temporadas.
Primero
decidiendo sobre las bajas, esta ha sido
la temporada en la que Pascual más ha intervenido en la confección de la
plantilla desde que es entrenador del Barça. Prescindiendo de Lakovic,
Basile, Anderson , Grimau y Terence Morris. Luego por la apuesta de jugadores
como Huertas, Eidson y Wallace. A añadir también la renovación de Mickeal y la
de Ndong. Por los jugadores que tiene a su disposición esta temporada, se pueden considerar más sacrificados y comprometidos en un
concepto de baloncesto más bélico que estético. Incluída esta versión de
Mickeal que lejos de ser el jugador diferencial de temporadas anteriores ofrece
un trabajo invisible importantísimo para este nuevo registro competitivo azulgrana.
La gota que
colmó el vaso hacia la balcanización
se inició a raíz de la derrota contra el Panathinaikos. Obradovic desnudó al Barça hasta que éste llegó a la impotencia. El
espíritu balcánico, verdadera cuna del baloncesto europeo, hace posible que a
menudo no gane el mejor sino el más disciplinado tácticamente. El creador fue Zeravica, sin embargo quién
sublimó el registro balcánico por excelencia fue su discípulo Bozidar Malkovic.
En su debe se encuentra seguramente el mejor equipo europeo de la historia -la
siempre legendaria Jugoplastika- pero también el de convertir a un desconocido
Limoges en campeón de Europa -siendo hasta la fecha el único equipo francés en
conseguirlo- a raíz de hacer del
baloncesto un auténtico espectáculo en cuanto a control del ritmo de juego y
hacer de la defensa la mejor estrategia ofensiva.
Los números del
Barça en ACB no muestran engaño. Esta
temporada el Barça registra el peor registro anotador de toda su historia en la
ACB, con una media anotadora de 75, 42 puntos de media. Sólo se superan con
la temporada de 1999-00, con 73,73
puntos de media, siendo Manel Comas el entrenador azulgrana y que acabó siendo
despedido, y hace tres temporadas, en la 2008-09 en la que a estas alturas el Barça
promediaba 73,21 puntos de media. El
entrenador era Dusko Ivanovic y la prensa exigía un cambio de entrenador y un
estilo de juego más divertido. De no haber sido por la abultada victoria
contra el Ucam Murcia la pasada jornada en el Palau Blaugrana -el equipo llegó
a anotar 90 puntos- el Barça estaría promediando esta temporada unos 74,29
puntos de media -cita promediada por este equipo en la primera vuelta de la
fase regular. Unos registros que en las
dos temporadas reflejadas tienen la coincidencia de un cambio de entrenador a
mitad de temporada.
Evidentemente no
se producirá un cambio de entrenador porque
este equipo tiene el honor de completar el segundo mejor registro defensivo de
su historia con una media de 63, 89 puntos de media sólo superada hace dos
temporadas con 63,31 puntos de media encajados. En esa temporada el Barça
completaba sus mejores registros estadísticos, con el mejor balance ofensivo y
defensivo de su historia con una diferencia de casi 18 puntos de media. Esa temporada el Barça no ganó la liga
sino el Baskonia, con Dusko Ivanovic como entrenador y con el factor cancha en
contra, un entrenador influenciado por Maljkovic y que representa fielmente
la filosofía balcánica. Un técnico que, al margen de situaciones externas, no
supo trasladar su método en el Barça
aunque su experiencia no pasó desapercibida para un segundo entrenador llamado
Xavi Pascual y que después se convertiría en entrenador azulgrana.
También se
puede valorar la circunstancia de la lesión de Navarro, con él en pista cierto
es que se mejoraban los registros anotadores, con una media de 79 puntos
anotados. Cifras aumentadas
principalmente por dos encuentros en el Palau Blaugrana contra el Estudiantes y
contra el Bilbao Basket, ambos con anotaciones superiores a los 90 puntos. También
es cierto que el inicio de temporada del capitán azulgrana no resultó explosivo
sino más discreto en la faceta anotadora. No
obstante las molestías de Navarro pueden reducir su papel en el equipo al de un
jugador revulsivo. Siendo Eidson o Ingles los jugadores preferentes en
estos momentos y Navarro el dinamitador de la pizarra contraria. Este rol lo ha
completado contra el CAI, contra el Maccabi en Tel Aviv, contra el Zalgiris el
pasado jueves en el Palau y ayer contra el Estudiantes.
El camino
elegido por Pascual es coherente por el perfil de jugadores que dispone. Lejos de la crítica se debe valorar esta
permeabilización de los registros del entrenador. Se puede competir con
mejores registros ofensivos pero también a partir de incrementar los registros
defensivos. Menos espectáculo pero más competitivo. Más cuando el CSKA es el rival a batir en Europa. La problemática
puede venir por un entorno que observaba a un Pascual que dirigía una perfecta
orquesta ofensiva y que pueden observar que el entrenador que ellos veían no era precisamente el entrenador que realmente es. Al margen de convertir a un equipo de 18 millones de presupuesto en la versión del Limoges de Maljkovic en pleno siglo XXI. Pascual en ese caso, si en las ruedas de prensa después de la Copa le preguntan por qué este Barça no
mejora sus números ofensivos esperemos que no se atreva a decir "con estos jugadores no lo puedo hacer
mejor". A los precedentes un servidor se remite.
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