
Su nombre de vez
en cuando aparece en los medios. El no acostumbra a realizar declaraciones, prefiere
mantenerse en un segundo plano. La discreción es su mejor virtud. Se trata de Juan Aísa, consejero delegado
de U1st, la agencia de representación de jugadores mayoritaria en la ACB y en
el baloncesto español. Casi 50 jugadores de la ACB tienen contratados sus
servicios, otros 50 en el baloncesto LEB y por añadir a otros 20 de jugadores
jóvenes que la agencia tiene controlados en el baloncesto formativo con todos
los números para llegar a ser estrellas si nada se tuerce. U1st gestiona activos por un valor cercano a los 100 millones de euros
y según datos de 2010 su facturación es de aproximadamente 7 millones de euros.
Es la mayor agencia de representación y por consiguiente la más importante del baloncesto español, un
activo que conviene tener en cuenta.
U1st podríamos
considerarla una empresa multinacional por su presencia en más de siete países:
España, Estados Unidos, Mexico, Argentina, Chile, Senegal, Irlanda, Italia y
China. Como talón de Aquiles, y para aspirar a la perfección, le faltaría consolidarse en el mercado
balcánico aunque un servidor no duda en que
incorporarán a la persona adecuada cuando lo consideren necesario. Su
empresa cuenta con una estructura más horizontal que vertical. Tal como figura en
los cánones de la sociología de la empresa contemporánea americana. Es una agencia donde se mezclan muchas
personas, muchos caminos por recorrer que van a parar al mismo destino: Juan
Aísa, portador de la carta más valiosa de la baraja del baloncesto nacional, el
as de oros. Una carta que simboliza la prosperidad, la riqueza recompensada
al propio esfuerzo. La baraja de oros es la baraja de los agentes, cuyo rey es
Arturo Ortega. El as siempre vale más que el rey y más en el caso de Aisa. Sin U1st muchos proyectos deportivos de la
ACB se irían al traste, desde Gran Canaria a Obradoiro, pasando por Cajasol,
Penya o Barça. U1st tiene presencia en 14 de los 18 equipos de la ACB, el
20% de las fichas totales y casi el 50% de las fichas de jugadores que disponen
de la doble nacionalidad bien europea o Cotonou.
El as de oros es
una carta que se muestra muy conectada con la baraja de copas -estuvo a punto
de ser propuesto como Director General de la ACB- y que mantiene relaciones
estrictamente profesionales con el as de bastos -caso Huertas o Mirza
Teletovic-. Su carta es importante
porque de su criterio a la hora de posicionarse depende la ACB. Más en
tiempos que corren a favor de la Euroliga y en contra de la ACB. Aísa, a
diferencia de Arturo Ortega, cree en la ACB como producto y me consta su
preocupación para la potenciación de la marca. Aísa es consciente que una ACB fuerte e independiente es la mejor
garantía para la consolidación de su modelo de negocio. Aísa, como as que
lidera la baraja de oros, representa por su cuota de mercado a un sector que
reconoce que los clubes ACB les adeudan más de 5 millones de euros. Y Agustí,
en ello, tiene que tomar nota para que este invento siga funcionando.
Aísa gusta de la discreción y no es una persona
que guste de ir a conspirar los jueves al mediodía con los txistularis en el Restaurante Txistu de Madrid o de jugar a
baloncesto con los chunguinguis en
Barcelona de vez en cuando. No, Aisa guarda un perfil político muy atractivo porque es bien observado
en Madrid - Real Madrid y Estudiantes apostaban por él para dirigir la ACB-
como respetado en Barcelona -no contemplaban su opción para liderar la ACB pero
me constan las buenas relaciones que guardan tanto Creus como Ardèvol con su
agencia-. Aisa es un hombre de
baloncesto portador de una carta que le pueda interesar a Albert Agustí para
aglutinar los intereses de Barça y Real Madrid para atraerlos a los intereses
de la ACB. Algo muy complicado por otra parte.
Criticado pero a la vez goza del respeto de sus
compañeros de gremio por su posición adquirida. Un gremio que opta por hacer la guerra por su
cuenta en el escenario ACB dada la competividad instaurada entre cada una de
las agencias de representación que operan en España. Aísa, de 40 años de edad y que lleva una década en los despachos, es el
ejemplo de deportista de alto nivel que ha sabido gestionar su retirada.
Formado académicamente en la Universidad de Navarra cuenta con masters en
Estados Unidos. Tiene experiencia
deportiva en Francia y por su trabajo es conocedor del funcionamiento de las
ligas emergentes europeas -como el caso de la liga alemana con menor peso
deportivo pero de gran incidencia a nivel económico-. Conocedor de la realidad
baloncestística cuenta con una visión panorámica y profunda sobre las
problemáticas que inciden en el baloncesto español. Agustí en esta partida
cuenta con pocas cartas para tener una mano ganadora, contar con el as de oros,
puede resultar una baza determinante en el futuro más próximo de la ACB.
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