
El Barça
anunció ayer que retiraba las acreditaciones a los periodistas de la redacción
de deportes de Intereconomía. En concreto del show televisivo Punto Pelota. La polémica surgió a raíz del intento de
obtención de unas declaraciones off the
record utilizando una tercera persona y abusando de la confianza de quién
se esperaba que diera unas declaraciones. No consiguieron su objetivo pero
sí es cierto que dicho ejercicio periodístico merece ciertas valoraciones que
un servidor no piensa hacer sino el Colegio de Periodistas de Catalunya. Serán ellos quienes determinen si hubo mala
praxis periodística, aunque ya desde el mismo show televisivo se pidieron
disculpas en directo. No con la rotundidad que merece, al menos desde intereses
del club azulgrana.También sería positivo saber si el Barça ya había advertido al medio en alguna que otra ocasión, si esta ha sido la única problemática o si por el contrario este ha sido el único desliz.
La retirada de
acreditaciones no es nueva, desconozco si se han registrado casos anteriores y
posteriores, pero un servidor considera
participar en el debate ya que no dejo de ser uno de los que figura en la lista
negra. Como ustedes saben no soy un periodista al uso pero ejerzo de ello.
Eso no impide que desde esta tribuna intente dignificar esta labor con el
máximo rigor informativo. Mi retirada no
tuvo que ver con una mala praxis periodística, ni siquiera por realizar
difamaciones o levantar falsos testimonios. No, mi retirada obedece a una
malinterpretación de una metáfora a raíz del ascenso de Xavi Pascual de segundo
entrenador a máximo responsable del cuerpo técnico azulgrana. Hice uso de un
sustantivo como metáfora, niñera del vestuario a la espera de que
lleguen personas con mayor responsabilidad -Ettore Messina era quién contaba con mayores números-.
No había mala
fe en esas palabras, e incluso en algunos artículos insistí en que no tenía
nada personal con el flamante entrenador del primer equipo. Incluso a raíz de
llegar a la final ACB propuse que Xavi Pascual podía ser un entrenador de la
casa al estilo Joan Montes. Simplemente, a través de la exposición en numerosos
artículos sobre la situación del club azulgrana a raíz del despido de Dusko
Ivanovic, se cuestionaba la elección de
un entrenador interino cuando el Barça estaba necesitado de participar en la
Euroliga para no perder el trienio. Luego llegaron las Licencias A en
Euroliga. La situación era diferente a la de hoy día, incluso el propio Xavi
Pascual es un entrenador con un status superior a cuando ascendió. Consideré
que un equipo del potencial del Barça no debía apostar por una figura que
desconocía el baloncesto de élite tanto como jugador como entrenador.
Nadie del Barça
me alertó de esas palabras hasta la siguiente temporada. Como mucho hubo un
comentario relacionado : "algún día me explicarás por qué no te cae
bien Xavi Pascual". Al igual que con otros entrenadores, siempre me
caractericé por ser incisivo en las ruedas de prensa, desde mi estreno con Luis
Casimiro como entrenador visitante hasta la última tribuna de prensa en el
Palau Blaugrana, creo que contra Ricoh Manresa. Recordaré dos ruedas de prensa
para toda mi vida, una con Ettore Messina cuando era entrenador del CSKA y también
la última rueda de prensa de aquella temporada en la final contra el TAU
Baskonia, en aquel entonces Mickeal jugaba de alero en el equipo entrenado por
Neven Spahija y Pascual no supo como detenerlo. Al final puso a Ilyasova pero
el invento duró tres minutos en Vitoria. La siguiente temporada si fue más complicada a raíz de según que artículos publicados, preferentemente crónicas y una advertencia "toleramos la crítica pero no tal como la haces". Se cocinaba la retirada hasta que semanas después se me llamó por teléfono indicando mi retirada de acreditación porque se había escuchado en la tribuna de prensa que me refería a Pascual como "la entrenadora". Cosa que nunca demostrarán porque en primer lugar fue rotundamente falsa, en segundo lugar un servidor de querer poner un apodo al entrenador en tribuna de prensa tiene mucha mejor imaginación y tercero que el uso del término niñera de vestuario en cuatro artículos, y sin advertencia sobre ello inisito, se remitió a meses atrás.
Tres años más
tarde, personas cercanas al entorno de Xavi Pascual me explicaron los motivos
reales, "ah, eras tu, pues sí fue el término niñera el detonante", se
limitaron a decirme en una conversación casual en una cena con amigos. Ahí supe
los detalles mareantes de esa oferta que recibió y que rechazó en parte por
motivos familiares. Ese grupo de amigos cercanos al entorno de Pascual me
sugirieron organizar un almuerzo o una
cena, el mensaje era claro "si le explicas el origen de la metáfora, le
pides perdón y le dices que tu ilusión es escribir te la volverá a dar".
Me negué en rotundo.
Todo vino por una
metáfora escrita siete meses antes, después de más de dos centenares de
artículos publicados y de la cuál nadie del club me alertó sobre ello. Con el paso del tiempo quizás esa metáfora
no fue del todo acertada por generarse una interpretación muy despectiva o una
malinterpretación realmente asombrosa, y consultando con el código deontológico
del Colegio de Periodistas podría ser que errara en algunos modales. Aunque
también hay que decir que he leído sustantivos, a mi entender similares, como "Creus, el chatarrero".
Acepté con
responsabilidad que me retiraran la acreditación. Me dolió muchísimo, más de lo
que a muchos se podrían pensar. Incluso puedo reconocer que un servidor puede
pecar de adentrismo con este asunto. Es más el Barça es consciente por dos
personas que me gustaría solucionar el problema, uno lo sabe desde principio de
temporada otro desde el miércoles pasado. Ambas personas han mostrado un
absoluto respeto a mi línea editorial, la cual no pienso renunciar. En su
momento preferí retirarme de la circulación y reflexionar sobre lo sucedido. Siempre he intentado aportar coherencia a
mi discurso pero al final mi discurso acabó devorándome. No podía escribir
sobre un proyecto deportivo que no sentía como propio. Podía venderme a las
visitas, a las páginas vistas y la audiencia media del blog o a una
acreditación en cualquier equipo, pero no, no
me sentía motivado a escribir sobre algo que ni sentía propio y que además me
dejaron bien claro que ni aceptaban mi discurso ni me querían.
Al Barça, y en
concreto a esa persona en particular que me ofreció un lugar en esa tribuna de
prensa. Se tiene que tener en cuenta que
al tratarse de una entidad privada se puede permitir el derecho de no admisión
de profesionales en su recinto y no están obligados a acreditar a todo aquel
que se presente. En mi caso les debo agradecer la oportunidad pero también
el hacerme ver que una acreditación no es más que reunirte con unos
periodistas, comer unos canapés y recoger unas declaraciones cada cuál más
tópica. La información se puede sacar de muchas formas y si alguien está
interesado en las llaves del vestuario hay muchas formas de obtener un
duplicado para acceder si uno lo desea. Reconozco
que el Barça me enseñó lo mejor y lo peor de esta labor informativa y la
experiencia fue enriquecedora a todos los niveles. Pero a la vez tengo
claro que no pienso volver al lugar donde no me quieren. De la misma manera que
rechazaré desde estas líneas que intenten boicotearme en sitios donde sí
apuesten por mi trabajo. De hecho un servidor ya ha aceptado con disciplina las
consecuencias de lo escrito el lunes.
No seré yo
quién opine si es justa o no la retirada de la acreditación a los redactores de
Punto Pelota, aunque al medio en
cuestión si se me permite les recomiendo que la reflexión a menudo resulta de
un ejercicio más que necesario. A mí me fue bien, lo reconozco. También sí tengo claro que en los últimos
tres años un servidor ha detectado infracciones más graves del Código
Deontológico del Colegio de Periodistas de Catalunya relacionadas con informaciones
azulgrana. Hemos comprobado insinuaciones de dopaje, un medio que emite una
conversación off the record,
contraportadas de periódicos deportivos con titulares bien grandes que ponían "el
balón de oro se lo deberían dar a los médicos del Barça". Se ha hablado de adulteraciones de
competiciones entre otras liudeces. Y el Barça no se ha atrevido a pronunciarse
amparándose en el respeto a la libertad periodística. O bien en el rechazo a enfrentarse a un medio más poderoso que un
pseudónimo con inquietudes al que está lo suficientemente identificado o una
cadena televisiva enfocada a un público centrado en las minorías ruidosas pero
indudablemente con menos poder que la cadena COPE, el Grupo PRISA o Unidad
Editorial.
Lo fácil ha
sido boicotear al generador de "la niñera de vestuario" o de exigir
disculpas por una mala praxis, lo complicado es el enfrentarse a retirar la
acreditación a un peso pesado de la industria mediática. Si el Barça quiere comenzar a dar lecciones de ética periodística como
entidad privada independiente es libre de hacerlo pero que sea valiente y se
atreva con todo aquel que se la salte y no sea merecedor de la mencionada
acreditación. Si no tanto el esfuerzo del gabinete como las explicaciones
dadas no servirán de nada. Por mí que no se preocupen, tengo espacio suficiente
para acogerlos a todos. Al menos me harán compañía.
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