
El Barça necesitaba
un partido plácido y de estadística abultada. Se han arrastrado muchas semanas de tensión, de agarrotamiento y cuyas
consecuencias se pueden observar en el bloqueo mental de algunos jugadores del
Barça. Con el partido de hoy el Barça una serie de partidos que deben
competirse pero con un grado inferior de exigencia. Hoy contra el Mad Croc
Fuenlabrada y contra el Maccabi de Tel Aviv el próximo jueves para concluir la
próxima semana contra el cada vez más emergente Gescrap Bizkaia de Katsikaris,
Gorka Arrinda con Miribilla como perfecto escenario. Por eso hoy el Barça necesitaba de un partido de poca exigencia
competitiva, su rival el Fuenlabrada también ha evidenciado esa necesidad. Es
el peaje de disputar la Copa del Rey.
El equipo de
Porfi Fisac sufre este particular proceso del equipo de perfil bajo que disputa
la Copa del Rey. La intensidad mental de
clasificarse y de disputar ese particular torneo provoca que en los días
posteriores haya un proceso en que los jugadores quieran pero no puedan jugar
mejor no desde el punto de vista estético sino desde lo más estrictamente
competitivo. El mejor termómetro para comprobar el estado del equipo es
Quino Colom, príncipe del Fuenlabrada que tiene que ser consciente que lo tiene
todo para ser rey. Quino Colom ha tenido dos pérdidas al inicio del partido que
fueron penalizadas por el Barça. El
Fuenlabrada ha tardado mucho en inaugurar su marcador, el Barça defendía de forma individual mientras
Ndong ofrecía sus particulares zarpazos para sumar en la estadística. El
Fuenlabrada no se encontraba a sí mismo y el Barça, por primera vez en mucho
tiempo conseguía correr sin que nadie le obligara a caminar para luego
tropezarse. Y de ahí a la diferencia en el marcador final.
Es por ese motivo que el Barça ha ofrecido una
versión menos balcanizada pero sigue evidenciando una escasa fluidez en el
juego. El encuentro de
Marcelinho Huertas acentúa esa sensación. Navarro, desde la lesión de Eidson y
siguiendo el plan específico de Pascual vuelve a convertirse en el escolta
titular siendo Rabaseda quién ejerce de revulsivo a pesar de ir hoy con el
marcador a favor desde el inicio. Navarro
no está bien físicamente, Laviña en un par de ocasiones ha mostrado su fatiga
desde el punto de vista defensivo. Fuenlabrada después del primer tiempo
muerto solicitado por Fisac buscaba al veterano jugador del equipo madrileño,
Navarro mostraba una cierta pasividad. Si
desde el punto de vista ofensivo Navarro es el jugador más influyente desde el
punto de vista defensivo, junto con Mickeal, es el talón de Aquiles de este
Barça. Más con la lesión de Eidson.
Ha sido un
partido necesario para destensionarse pero intrascendente para extraer
conclusiones. Totalmente olvidable en la
memoria azulgrana. Se han podido reivindicar puntualmente jugadores como
Wallace con intensidad defensiva y su energía reboteadora o Ingles con ciertos
aspectos intangibles, es decir más sensaciones que rendimiento visible. Añadidas
a los minutos que ha concedido Pascual a Josep Pérez con el marcador a favor
para seguir negando la (des)formación
de los jugadores jóvenes a sus órdenes. No
ha sido un partido para confirmar tendencias, puesto que el Fuenlabrada ha
acusado un cierto estrés post-Copa y su encuentro de Eurochallenge el pasado
martes. Hoy ha sido el día para ceder.
Fisac tendrá
trabajo a partir de mañana con sus pupilos. A estas alturas han cumplido los
objetivos de la temporada por poco que rindan en esta segunda vuelta, más la
próxima semana cuando reciban a la Penya en el Fernando Martín. Tienen margen para mejorar si lo mental
de sus hombres no les acaba pasando factura. Hoy se han podido permitir disputar uno de sus peores partidos de la temporada. Si no el peor. Mirando más allá podría derivarse hacia un problema común en muchos
equipos de su mismo perfil. No sería la primera vez que un equipo que juega la
Copa acabe luchando en los últimos partidos por la permanencia.
Sígueme
e Twitter @elcapitaenciam