
Uno de los retos
que tiene en mente Albert Agustí es el de establecer un acercamiento con la
Federación Española de Baloncesto. De
cara a final de temporada se debe renovar el convenio que ambas entidades
tienen desde principios de los años 90 y cuyo último acuerdo fue en el año 2008
por cuatro temporadas. Este convenio es el que normaliza las competencias
adquiridas por la ACB y vence al finalizar la presente temporada. Albert Agustí
y José Luis Sáez ya han mantenido reuniones de trabajo desde su elección el
pasado mes de noviembre como Director General de la ACB, ambos ya han tenido
conversaciones de cara al futuro del baloncesto español y algunas propuestas ya
en desarrollo pueden verse a la luz en los próximos meses.
La Federación
Española de Baloncesto y la ACB comprenden que deben compartir intereses. No se trata de integración de ambas
entidades sino de respetar los límites que ambas tienen. Basándose en el
respeto hacia donde termina la libertad de cada una de ellas. La tolerancia
hacia la naturaleza del otro. Más que
fusiones o absorciones se trata de la construcción de puentes, de entendimiento
de ambas partes. Las dos tienen elementos que pueden interesar bien a la
ACB o bien a la FEB. Las dos lo saben y es positivo que ambas trabajen de forma
conjunta. Se trabaja en dos apartados,
la integración de los equipos LEB Oro dentro de la estructura de la ACB y en la
inclusión de patrocinios de la ACB dentro del el programa del Mundial 2014.
La integración de
los equipos LEB no es un apartado que se deba vincular a Albert Agustí. Se
trata de una aspiración de los equipos LEB desde hace varias temporadas. Javier
Maestro avanzó en Encestando que se desarrollaría una ACB con dos divisiones,
ACB1 y ACB2 de 14 equipos cada una. La ACB lleva trabajando en la idea de una
integración de ambas divisiones dentro de una renovación del sistema de
competición. Los equipos LEB estarían muy interesados ante tal posibilidad. No han surgido propuestas definitivas pero sí han trascendido
propuestas transgresoras que pueden atraer el interés bien de las televisiones
como de los anunciantes.
Una idea que se
desarrolló la temporada pasada radicó en la disputa de una fase regular inicial
de 15 partidos que determine a los 8 mejores equipos tanto de la ACB1 como de
la ACB2. Los ocho mejores equipos de la
ACB1 disputarían no sólo la Copa del Rey sino una segunda vuelta transformada
en una liga de 8 equipos con 14
partidos. Los ocho peores de la ACB1 jugarían una liga contra los ocho
mejores de la ACB2. Los ocho peores de la ACB2 podrían jugar también una liga
de 8 equipos también a 14 partidos. Esta
idea, consta que tenía la bendición de las televisiones, pero como tal sólo se
trata de un proyecto a estudio, nada definitivo y que tiene bastantes
complicaciones para abordar: desde el punto de vista estructural -pabellones
de los equipos ACB2-, otras desde el punto de vista deportivo-la opinión de los
equipos de ACB1 sobre disputar encuentros con equipos ACB2-, y desde el punto de vista de organización de
los sistemas de competición.
La FEB tiene en sus manos un proyecto que ha
captado el interés de la propia ACB, más del propio Albert Agustí como especialista en el marketing y en la
captación de nuevos anunciantes. El
programa de patrocinios del Mundial 2014. El anterior gobierno socialista decretó por ley al Mundial de Baloncesto
2014 como acontecimiento de excepcional
interés público aplicándose los máximos beneficios fiscales establecidos por
las donaciones que realicen las empresas privadas. Oscilan entre el 15% hasta
el 90% y se tratarían de donaciones para financiar actividades de promoción de
dicho evento. A cambio dichas empresas obtendrían publicidad. A Albert Agustí le puede resultar muy
interesante a la hora de captar anunciantes, por dicho concepto a una empresa sólo
le costaría un 10% de lo que invierta y el concepto de retorno por publicidad
aumentaría los ingresos de los anunciantes. Para Sáez también le resultará
de interés porque quiere alcanzar los 40 millones de euros de ingresos frente a
los 30 millones previstos.
La inclusión de
la ACB para que pueda beneficiarse del programa de patrocinios del 2014 debe
trabajarse porque se me alertó que no era tan sencillo. La ACB con el golpe de estado del año pasado perdió un año entero y
Agustí se encuentra en una situación a contracorriente. Trabajar
contrarreloj a menudo no es una buena solución pero se debe aprovechar esta
oportunidad para captar la atención de las empresas en el contexto económico
actual. Es una oportunidad única. La ACB
puede ofrecer una plataforma de relevancia para los anunciantes, más con el
nuevo acuerdo televisivo con una cadena que sí permita espacios publicitarios
superiores a los que han tenido Bezoya, Orange y Kia en las últimas temporadas.
Tres empresas que vencen sus contratos también a finales de temporada y cuyos
ingresos aportaban estabilidad a la ACB.
ACB y FEB deben
colaborar tanto por los beneficios que puedan lograr de forma independiente
como los beneficios que puedan alcanzar de forma conjunta. La una es necesitada de una parte de lo
que tiene la otra y viceversa. Agustí y Sáez son conscientes. Dicha
colaboración también forma parte de la gran partida de cartas que Agustí acometerá antes de finalizar la temporada. Sáez
como comodín de la baraja tendrá una oportunidad
para mostrar una mayor incidencia en los problemas domésticos del baloncesto
español. De nuevo su talón de Aquiles, abandonar la etiqueta de la
ambigüedad que marca al comodín.
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