
Esta es su sexta
temporada en el Barça. Y siempre en el punto de mira. La historia de Fran Vázquez
no deja de ser una historia particular en el baloncesto español. Pívot
prometedor, cercano a un perfil tan de moda en este siglo XXI como es el del pívot de 7 pies siguiendo los
cánones estadounidenses, un estilo de juego de estética anglosajona que
sorprendió a propios y extraños siendo elegido en la posición número 11 del
draft del año 2005. Hasta que Ricky se
presentó al draft siendo elegido en la posición número 5 fue el segundo español
mejor colocado en el sorteo estadounidense que se reparte a los jugadores más
prometedores para jugar en la NBA. Era Orlando Magic el equipo que lo
escogió. Sin embargo Vázquez siempre ha sido un jugador diferente y en lugar de
coger las maletas y marcharse rumbo a la NBA priorizó formarse en España. Todos
los querían, Barça y Madrid, Dusko Ivanovic y Bozidar Majlkovic. Se decantó por
Girona. Un año más tarde fichó por el Barça.
Vázquez podríamos
decir que por sus decisiones y su rendimiento en la pista ha sido un jugador
incomprendido tanto para la crítica especializada como para el público.
Decisiones controvertidas. Siempre remando
a contracorriente. El entorno apuntaba a un sitio y el jugador se dirigía
al lado contrario. Podríamos decir que Fran Vázquez ha tenido un criterio
diferente al resto. Una coherencia inamovible respecto a todo el mundo. Fiel a
sus principios, tanto éticos como morales. Tozudo para algunos, influenciado
por su agente José Cobelo o su novia para otros. Todos siempre en el ojo del huracán.
Vázquez sin embargo a lo largo de su
carrera ha priorizado aspectos desapercibidos en el resto. Un jugador que
rechaza jugar en la NBA pese a ser una apuesta clara de una franquicia
importante en la NBA, que rechaza jugar en un equipo grande de la ACB para
apostar por un equipo en aquel entonces emergente como el Akasvayu Girona y que además
se permite el lujo de rechazar la invitación de Aíto Garcia Reneses para jugar
los Juegos Olímpicos. Un jugador diferente, con errores y aciertos a partes
iguales pero fiel a sus principios.
Vázquez quiso ya
hacer las maletas rumbo a Estados Unidos la temporada pasada. Reconocido
por él mismo el lock out le frenó. Renovó por una temporada más en el Barça
al finalizar la temporada pasada. De aquí a cuatro meses finaliza su
compromiso. A día de hoy su futuro se presenta incierto pero con muchos
indicios que aclaran el panorama. Probablemente
sea su última temporada en España. Recordemos que el Barça puede igualar las
ofertas que le hagan al pívot gallego cualquier equipo ACB. Vázquez es una persona con ganas de
reivindicarse en un equipo y con ganas de demostrar su valía en el baloncesto.
A día de hoy su talento ha aparecido a cuentagotas. En momentos puntuales. En el Barça ha sido un jugador muy
importante aunque en su contra son pocos los partidos en los que ha sido
determinante. Decisivo en la Copa del Rey en Miribilla hace dos temporadas
que le valió para obtener el MVP de aquella edición. Quizás su mejor temporada
a nivel individual. Aspectos a tener en cuenta para alguien que mantiene un status como cuarto jugador que mejor
cobra del Barça.
El nombre de Fran
siempre se ha utilizado como arma arrojadiza. Sírvase con el ejemplo respecto a
un entrenador, Dusko Ivanovic, que no
apostaba por él, cuando
la realidad nos mostraba a un jugador que era propenso a cometer faltas
personales y un entrenador que buscaba una mejor mentalización del jugador por
el bien del equipo.Dusko priorizó
entonces a un jugador tan disciplinado como voluntarioso como Jordi Trias. Sin embargo en esta temporada,
por números estadísticos ésta es la temporada con menos presencia del pívot
gallego en el Barça. 15 minutos de media, 5 puntos, 4 rebotes y 6 de
valoración. En Euroliga su media es de 14 minutos por encuentro. Todo esto contando con las veces que Kosta
Perovic no ha estado presente en muchos equipos al estar fuera de convocatoria.
En aquel entonces el problema era el conseguir la mejoría en su mentalización,
en el hoy día figura un Boniface Ndong que con 34 años ha pasado de jugar 13
minutos de medía a superar los 21 minutos por encuentro.
Cumplirá 29 años
en Mayo, está en la última fase de su carrera deportiva. Un contrato garantizado de dos temporadas por 1,5 millones de dólares
por temporada le espera en Orlando, franquicia que nunca ha ocultado que le
espera con los brazos abiertos. Y han pasado siete años. Más con la posible
marcha de Dwight Howard la próxima temporada y con la posibilidad para Orlando de contar con un jugador de su ya veteranía con un salario bastante reducido. La NBA era su destino, Fran si realmente quiere reivindicarse
apostará por volar a Florida. Los antecedentes le invitan, y si tiene
dudas, que le pregunte a Ricky Rubio. Aunque en él todo sea incierto.
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