
Pascual ayer ya
pudo respirar tranquilo. Panathinaikos
ganó ayer en la pista del Unics Kazan y se erigió en el líder de su grupo.
Una victoria que evita así que se repita el duelo de play offs de cuartos de
final de Euroliga de la temporada pasada. Un
cruce que habría incrementado la preocupación en el seno de la sección de
baloncesto y que ahora al medirse al
Unics de Kazan con el factor cancha a favor aligera el camino de cara a la
tercera Final Four que dispute el club desde el ascenso del técnico. Lo que
en los días previos se había convertido en una mediática lluvia fina a raíz de
la derrota contra el Real Madrid en la final de la Copa del Rey del Sant Jordi
se ha convertido ya en la mañana de hoy en una resplandeciente soleada que
ilumina los quioscos y las televisiones de la Ciudad Condal.
Pascual para
destensionar el ambiente de los días previos bien con respuestas hacia lo
publicado después de la final "hablar de fin de ciclo me parece fuera de
lugar" o con declaraciones tan contundentes en la previa del partido de
ayer como "quién se enfrente con nosotros en play offs tendrá un problema" accedió
a una petición de TV3 para grabar la conversa post partido del entrenador
azulgrana con sus jugadores al vencer al Maccabi de Tel Aviv. Pascual,
reconvertido en caudillo mediático recriminaba con un discurso de crítica
constructiva hacia sus hombres por las pérdidas de balón y la relajación de sus
hombres "las pérdidas de balón cuando teníamos 12 puntos de ventaja les ha
permitido entrar en el partido" para luego avisarles de que "esto
es lo que hay, si dejas entrar en el partido cualquier equipo, a este nivel, te
puede ganar" y luego terminar
con un "pero me ha gustado, en la segunda parte hemos tenido carácter, da
igual luego como se desarrollara el partido, pero comparado con la primera
parte era otra cosa, hemos entrado muy blandos en el partido y en la segunda
muchísimo mejor" . Para luego
terminar animando a una de sus apuestas de estas temporadas, Pete Mickeal con
un "buen
trabajo, Pete".
Resulta extraño
que Pascual abra el vestuario para ofrecernos un discurso ante las cámaras. La
Euroliga permite grabar declaraciones de jugadores en los vestuarios pero no
recuerdo a día de hoy a un entrenador del Barça ofreciéndonos un monólogo en
directo hacia sus jugadores al finalizar un partido.
Todo minuto televisivo tiene una finalidad, tal como pudimos ver hará unas
semanas en un tiempo muerto de Pablo Laso en el partido contra el UCAM Murcia.
La finalidad, tal como pudimos ver en ese entonces no ofrece ninguna
autenticidad sino más bien reflejan
actitudes sobreactuadas y postizas que sólo tienen la función de satisfacer el
ojo curioso del espectador. Al igual que en la famosa Lasina, Pascual con su speak
delante de las cámaras quiso reforzar su
posición ante la opinión pública ofreciendo una imagen de meticulosidad y
exigencia siguiendo un tratado de buenas maneras que no era necesario. Al
no ser que la intención del técnico azulgrana fuera dirigida a cambiar la
percepción del aficionado azulgrana después de la lluvia fina caída en los
quioscos barceloneses.
Por supuesto que
Pascual tiene el derecho de abrir las puertas del vestuario pero también
sorprende el momento de ejercerlo. Habría sido más interesante después de la
derrota contra el Real Madrid, tanto desde el punto de vista televisivo, como
de la necesidad del ojo curioso del espectador, como también por conocer la
capacidad de respuesta de un técnico ante una derrota. El discurso sucede después de diez días en los que el entrenador ha
comprobado las críticas más severas desde que ascendió como entrenador del
primer equipo. Pascual ya alertó semanas antes el haber comprobado como
el entorno despreciaba los logros del equipo, que pocas eran las cosas
valoradas y muchas las criticadas. Casualmente Pascual ofreció este monólogo en
el medio más próximo a él, o al menos en el medio que no se apuntó a la lluvia
fina de la pasada semana.
Sin embargo
Pascual debe ser consciente que el amiguismo en la prensa no existe. Al menos
en la prensa barcelonesa. Es lógico su estado de tranquilidad -y quién sabe si
de euforia- después de evitar al Panathinaikos del temible Zeljko Obradovic en
el play off de cuartos. Pascual sabrá
también que un cruce con los griegos habría disparado no sólo el morbo
periodístico sino también el estado de alarma en el entorno. De ahí la
preocupación interna. Los speaks
televisivos son agradecidos y valorados en el periodismo. Ahora bien, insisto, el amiguismo en la prensa no existe y tal como se avisó
desde estas líneas, las tormentas en Barcelona, a pesar de todo, seguirán
apareciendo por sorpresa. Sólo el rendimiento del equipo podrá evitar que
caiga antes de lo previsto o al menos que siga generando la lluvia fina, o que
ésta se convierta en tormenta o que ésta derive en diluvio universal cuando
aparezca el primer trueno. Será en este caso que el amiguismo desaparecerá y no
habrá Arca de Noé para salvarlos a todos.
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