
Que este Real
Madrid quede eliminado de la Euroliga en el TOP16 sería injusto calificarlo
como un fracaso. Una decepción sería lo más apropiado. Cierto es que hace más de quince años que el Real Madrid no gana la
máxima competición continental y que en este periodo sólo se han clasificado
una vez para la Final Four, curiosamente el año pasado para la celebrada en el Palau
Sant Jordi, lugar donde consiguieron la primera Copa del Rey en 20 años.
Las urgencias históricas del club blanco acechan pero en este caso no deberían
apremiar la trayectoria competitiva que el equipo lleva esta temporada. Tanto
por rendimiento como por otros aspectos intangibles. Insuficientes, eso sí,
para llegar más lejos en la Euroliga. Aunque siendo justos, su camino en el
torneo ha resultado tortuoso al estar encuadrado en dos grupos de mucha
enjundia, tanto en la fase inicial como en el canibalismo de este TOP16.
El Real Madrid
es un equipo con muchas virtudes pero que, a la vez, no ha tenido en cuenta
ciertos aspectos para ser un equipo más competitivo. Se trata de un conjunto marcado por la adolescencia. Inexperiencia
a todos los niveles. Un entrenador que
asume por primera vez las riendas de un equipo de élite en Europa. Un
entrenador que cuenta con el aval de haber disfrutado de una carrera dilatada
como jugador de baloncesto pero inexperto a la hora de entrenar a un equipo de
Euroliga. Laso, lejos de ser un problema, ha
supuesto el rencuentro tras muchos años de la coherencia perdida del club
blanco. Una carencia que se debe atribuir a muchos niveles, tanto de
banquillo, como en los despachos, como también en el palco. Laso en su función
en la pista ha vuelto a imponer una coherencia en la pista. Quizás lo más
importante que ha logrado como entrenador, más
incluso que el haber conseguido ganar la Copa del Rey teniendo al eterno rival
como anfitrión del evento.
El Real Madrid
es un equipo que vive en la adolescencia en la pista. Un equipo de élite debe
estar completamente equilibrado, tanto en piezas como en perfiles. Carentes de veteranía, sólo hay un jugador
que supera los 30 años, Felipe Reyes, el resto se trata de jugadores jóvenes
que ofrecen una media de edad global de 25 años. A día de hoy disponen de un
base con mucho talento por explotar pero negligente en la toma de decisiones -Sergio
Rodríguez-, un base que encontró su sitio como escolta y que en estos momentos
ejerce las funciones en la dirección del equipo blanco -Llull-, tienen tres
aleros de dos metros que no encuentran su sitio en el equipo, uno que no
encuentra su espacio -Martynas Pocius-, otro que a pesar de su descaro no
conocía lo que era jugar en Europa -Kyle Singler- y otro que año tras año,
partido tras partido, le cuesta dar el paso necesario para asentarse como
franquicia del equipo -Carlos Suárez-.
Carlos Suárez
es la viva imagen que simboliza esta temporada en el Real Madrid. Seguramente
se trata del jugador que llegará más lejos de esa "generación maldita" que se
coronó en el Campeonato de Europa Junior de Zaragoza en aquel lejano 2004. Tiene
todas las cualidades, puede ofrecer momentos muy interesantes -léase sus
partidos esta temporada contra el Barça- pero a la vez momentos desesperantes -elijan
ustedes el partido que quieran-. Jugador
del que dicen que es muy sacrificado, entrena con mucha intensidad y que ha
tenido problemas para asentarse en la élite por unas lesiones al debutar tan
joven. Suárez es una de las piezas fundamentales para el éxito del Real
Madrid, de la misma manera que Pete Mickeal es la pieza fundamental para el
éxito del Barça. Un perfil de jugador necesario para que el resto del equipo
funcione. Con un Suárez a pleno
rendimiento el Real Madrid funciona como una locomotora.
Otro factor a tener en cuenta procede del juego
interior. El Real Madrid cuenta con una batería de pívots muy interesante de
cara al futuro, en concreto Mirotic y Ante Tomic. Mirotic es el más joven, con 21 años recién
cumplicos, es quizás el que más ha progresado en los dos últimos años. Tomic,
sin embargo, todavía no ha explotado en cuanto a rendimiento se refiere. Por cualidades es el mejor de los cuatro
pívots del Real Madrid y seguramente de los mejores de Europa en su posición;
por rendimiento es uno de los problemas del equipo blanco, falta de seguridad y
de contundencia acechan al jugador. Más en momentos importantes, en los que
se juega un baloncesto más físico que dinámico. Es ahí cuando aparece la
bemolía de Felipe Reyes; aunque el
equipo si quiere progresar en otro concepto de baloncesto necesita relativizar
el papel del capitán del Real Madrid.
La pregunta que
debe formularse el madridismo, más que autoflagelarse entre la decepción o el
fracaso debería ser si la planificación
de la plantilla ha sido la correcta. A principio de temporada se hicieron
con los derechos para la ACB de Rudy Fernández, a añadir a los de Ibaka cuando
se confirmó la lesión de Novika Velickovic. El club pagó una cantidad superior
a los 500.000€ a Penya y Manresa para que no se acogieran al derecho de tanteo
de los dos jugadores. La factura del lock out. A sumar lo que se pagó al Lucentum por Kyle Singler. Sólo con la
parte proporcional de salarios pagados por estos jugadores, a añadir a las cantidades pagadas a los dos
clubes catalanes podrían haber completado la plantilla con dos jugadores que
habrían proporcionado un salto cualitativo al equipo en los momentos más
importantes de la temporada. Sólo con un Aaron Jackson y un alero racial
habría resultado suficiente. Ahora Laso ya ha aprendido la moraleja de la
Euroliga, para campeonar en Europa lo importante no es como se empieza sino
como se acaba, a pesar de la victoria de ayer contra el Montepaschi Siena. La
adolescencia proporciona momentos espumosos en terrenos favorables, la experiencia
proporciona rendimiento en terrenos pantanosos. Léase Miribilla.
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