En EE.UU. ya hay una Red Evangélica del Medioambiente que pregunta a todos los internatuas que visiten su web cuál sería el coche que llevaría Cristo si viviera en nuestros días. Y ya no es cuestión de fe. La compra de un coche nuevo va exigir tomar conciencia: ecoconciencia, por supuesto. Pero no todo el peso debe caer en los compradores. ¿Por qué la industria no reacciona?
¿Apagaste las luces contra el cambio climático? Pues es hora de que “enciendas” tu mente y te preguntes quién está detrás.
Apréndete esta fecha: próximo miércoles, 7 de febrero. Bruselas debe presentar los nuevos límites de emisiones para los coches. Las marcas alemanas ya han amenazado a Bruselas (y cuentan con el respaldo de la propia canciller, Angela Merkel): aseguran que, si hay nuevas reglas, habrá pérdidas económicas y –¿¿¿con mucha resignación????- tendrán que echar unos cuantos de miles de empleados a la calle.
Y hay más. Atacan directamente a la conciencia de los conductores (que, según parece, ellos creen que se encuentra en el bolsillo): los cálculos de las marcas
estiman que las nuevas normas ¡¡¡encarecerán cada coche nuevo unos 3.650 euros!!!
¿Esto es un pulso? Existe tecnología muy diversa ya desarrollada, pero los fabricantes recelan de ponerla en práctica. Torpedean los coches de hidrógeno, hay quien considera que la familia Bush se encuentra detrás del abandono de los vehículos eléctricos y la técnica de “silenciar” patentes debe ser el pan nuestro de cada día en esta industria. ¿Y los coches bio? ¿por qué los Gobiernos no apuestan más por los biocarburantes?
El fiscal general de California ha demandado a los fabricantes de automóviles que operan en EE.UU. No sólo los “tres grandes de Detroit” (Ford, General Motors y Chrysler) podrían sentarse en el banquillo de los acusados. También están implicadas marcas que presumen de “limpias” como Toyota, Honda y Nissan. Les acusa de causar daños irremediables a sus conductores, al medioambiente y a sus infraestructuras por la continúa emisión de gases invernadero. ¿Ocurrirá lo mismo que con las demandas a las tabaqueras? ¿No es hora de que metamos un “puro” a la automoción contaminante?