
Hablan, hablan, pero no predican con el ejemplo. Bruselas echa humo y nunca mejor dicho. Además, malos humos. Se debate cómo recortar las emisiones de CO2 de los automóviles y el tira y afloja es contínuo. Una de las más guerreras es la cancillera alemana, Ángela Merkel, que defiende a capa y espada los intereses de su industria automovilística: léase los potentes BMW, Audi, Mercedes, Porsche...
Sin embargo, la opinión de sus políticos no es muy defendida por los ciudadanos alemanes. Un grupo ecologista germano ha comprobado que los vehículos que utilizan los ministros alemanes contaminan el doble de lo que permitirá la Unión Europea.
Ya sea 120 g/km o 130 g/km (todavía andan a la gresca con estos números) los políticos tendrán que bajarse de su coche oficial.
Fíjate en esta lista elaborada por
Deutsche Umwelthilfe:
La ministra de Sanidad alemana, Ulla Schmidt, lleva un Mercedes S500. Emite
286gCO2/km.El ministro de Economía, Michael Gloss, va en un BMW 750i. Emite 271gCO2/Km.
Tampoco se queda atrás en contaminación
el ministro de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, que cuenta con un Audi A8 4,2 TDI de 326 CV y 249gCO2/KmLa ministra de Educación y –ojo al dato- Innovación, Annette Schavan, usa un Mercedes Benz S350, que emite nada menos que 247gCO2/km.
Increíble. Ayúdanos a confeccionar la “lista” de nuestros políticos.