¿Os acordáis de la crisis de la tortilla en Méjico? Este alimento –básico para la población mejicana- había disparado su precio: la demanda de maíz había aumentado por el biocombustible. Algunos aseguran que incluso en España el pan también se ha encarecido. Sin embargo, las declaraciones de Fidel Castro pintan un panorama apocalíptico: poblaciones condenadas al hambre para que otras puedan conducir.
Fidel Castro sí que hace que suba el pan cada vez que habla. El dirigente cubano ha escrito un artículo en Gramma cuyo título no puede ser más alarmante:
“Condenados a muerte premautra por hambre y sed más de 3.000 millones de personas”.Así, contratacaba
a Bush y su reciente visita a Hispanoamérica en busca de aliados que le aseguren biocombustible.
Castro advierte de los graves peligros de basar el desarrollo de nuevos combustibles a partir de productos alimenticios de primera necesidad, como el maíz, la caña de azúcar, la soja o el trigo. En su opinión, “convertir los alimentos en combustible” será una tragedia que provocará un aumento del hambre y la sed para gran parte de los pobladores del planeta. La cifra de 3.000 millones de víctimas no es “exagerada”, sino más bien “cautelosa”, asegura.
El comandante opina que no hay tantos cultivos para alimentar a la población y para producir biocombustibles.
Arrancar el coche se hará a costa del “hambre del Tercer Mundo”. Y, si todavía la conciencia de los automovilistas no se ha visto afectada, da la puntilla:
“y no quedará un árbol para defender a la humanidad del cambio climático”.