
No solo son baratos, también tienen un mensaje político: lucha contra Bush y contra el antiimperialismo. Con este espíritu, Venezuela se lanza a la producción de coches junto a Irán. Algo así como
el “eje del mal” montando automóviles.No es nada nuevo.
Los coches siempre se han utilizado para hacer política, además de negocio. Ahí está Hitler y su Volkswagen, los Moskvich de Stalin o los
Trabi de la RDA... Y tú pensarás que eran cosas de la época de la Guerra Fría, que ya no hay Muro y que los compradores sólo se fijan en el producto y no en el “made in”... Pero, ¿estás seguro?
Lada rusos, Samand iraníes, Gelly y Chevy chinos... todos, más o menos, han publicitado su antiimperialismo. Y, ahora, hay nuevos coches en la lista. Bajo el nombre de
Venirauto, Venezuela se ha lanzado a fabricar coches de la mano de Irán.

Hugo Chávez quiere plantar cara a la industria automotriz estadounidense. Venerauto ya ha entregado las 227 primeras unidades (curiosamente, a los nuevos oficiales de sus fuerzas armadas). Fabircan tres modelos:
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Turpial 141 DLX, que en Irán se llaman Saipa 141. Están basados en el Kia Pride y
cuesta unos 6.700 euros. Lleva un motor 1,4 de gasolina y 75 CV... Entre su equipamiento no aperecen ni ABS, ni airbags...
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Centauro LX y Centauro ST (Samand en Irán), que llevan tecnología copiada de Peugeot. Este modelo incorpora un motor de 100 CV y ya suma “pequeños lujos” como los elevalunas elécticos...
¿Sabías que en Venezuela llenar el depósito apenas vale un euro? Y, hablando de gasolina, no te escandalices de las medidas adoptadas por estos países: EE.UU. también hace política a la hora de repostar. Ya te hemos hablado de las
“gasolineras libres de terroristas” que se han puesto muy de moda durante el último año. Han abierto gasolineras de servicios que sólo venden combustible de empresas que no tengan operaciones en Oriente Próximo.