
El
Trabant, o
‘‘Trabi’’, como popularmente se conoce en Alemania, fue en su día el coche oficial de la
RDA comunista. Hoy en día se ha convertido en un
objeto de coleccionistas, que es seguido por una buena
tribu de fans, y que se utiliza, incluso, para realizar visitas guiadas por Berlín. Hay quien lo considera el
primer coche reciclable de la historia, pues su carrocería está hecha de
resina y reforzada con fibras de algodón.
Va a cumplir cincuenta años y está hecho un chaval. Su creación fue aprobada en 1957 por el Politburó de la República Democrática de Alemania con motivo del 40 aniversario de la Revolución de Octubre. Los alemanes lo llamaban ‘‘la bomba de plástico’’ o el ‘‘cartón andante’’, por lo endeble de los materiales con los que estaba fabricado.
Entre las muchas peculiaridades de este ‘‘cochecito’’, muy parecido en la estética a nuestros Seat de entonces, es que las listas de espera para recibirlo eran tan largas que muchos tardaron hasta 12 años en poder conducirlo. Hoy los seguidores del ‘‘Trabi’’ se cuentan por miles y se organizan encuentros internacionales. El último, celebrado en la ciudad alemana de Zwickau, reunió a más de 20.000 personas y se clausuró con un desfile en el que participaron más de 2.000 vehículos.