Con esta afirmación no nos referimos sólo a que el
aire acondicionado te ayuda a evitar un
golpe de calor o una lipotimia como consecuencia de las altas temperaturas: literalmente
puede salvarte la vida. Y si no, mira lo que dice la
Fundación Española para la Seguridad Vial: ''una temperatura interior
entre 35 ó 40 grados es igual de peligrosa que haberse bebido
cinco cañas’’
Te contamos cómo puede afectarte el calor en la conducción.
Con un calor excesivo, el conductor deja de percibir entre el 15 y el 20 por ciento de las señales de tráfico y sus errores se incrementan hasta un 35 por ciento. Según el catedrático de seguridad vial, Luis Montoro, está demostrado que mantener unos valores térmicos adecuados en el interior del vehículo nos ayuda a extremar la atención al volante, lo que puede prevenir los accidentes, reduciendo en un 20 por ciento la posibilidad de sufrir un siniestro.
Pero tampoco hay que pasarse, la temperatura adecuada se sitúa entre los 18 y los 25 grados y el flujo no debe ser fuerte ni dirigirse a la cabeza porque de esta forma aumentan las migrañas y las fatigas oculares.
El color del turismo, al margen de cuestiones estéticas, también es un factor importante de seguridad. Los colores oscuros, como el negro o el rojo, elevan la temperatura interior hasta 10 grados, sobre todo si vivimos en ciudades calurosas. Hasta la elección de las lunas del vehículo nos puede evitar algún que otro susto: se están empezando a comercializar cristales polarizados, como los de las gafas de sol, que evitan los reflejos a primera hora de la mañana y al atardecer.