No todo funciona como debiera en la Dirección General de Tráfico: destaca el deficiente sistema de tramitación de multas por exceso de velocidad registrados mediante radar (sólo se tramitan un 30 por ciento de las mismas), o el precario teléfono de atención al conductor, son ejemplo de ello. El problema es que estas carencias apenas salen a luz ni son denunciadas por los medios; mientras, miles de usuarios las sufren a diario.

La Dirección General de Tráfico (DGT) sólo tramita el 30 por ciento de las denuncias por exceso de velocidad tomadas por radares en carretera, según la publicación web El Confidencial Digital, cuyas fuentes, aseguran, están muy próximas al ministerio del Interior.
Esta información off the record atestigua que menos de un tercio de las infracciones registradas por cámaras radar se gestiona por la DGT en forma de sanción todas las demás quedan en suspenso, o como denomina El Confidencial Digital, en una especie limbo burocrático.
Sin embargo, la misma fuente asegura que este problema se solucionará en poco tiempo gracias a un nuevo sistema que ha puesto en marcha Tráfico mediante el cual las multas se tramitarán automáticamente. Esto podrá ser posible, atestiguan, a través de un moderno centro de comunicaciones situado en León que garantizará la gestión de todas las denuncias registradas: es decir, que vayan acompañadas de su correspondiente multa económica.
Nosotros ya comprobamos este vacío burocrático. Si quieres saber más, no te pierdas este reportaje: los puntos desbordan a la DGT (http://motor.terra.es/motor/actualidad/articulo/dgt_puntos_desbordan_32794.htm)
Y es que no todo es “oro” en la DGT. Muchos usuarios han puesto el grito en el cielo ante la incompetencia de su teléfono de atención al ciudadano. Ante la falta de medios humanos, apenas cinco operadores recogen las muchas llamadas diarias, según declaraciones de la propia DGT.
Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), atestigua que la deficiencia del sistema telefónico de Tráfico es “un problema enquistado desde hace más de un año; la razón es el número deficiente de funcionarios”. Nosotros hemos llamado a este teléfono y afirmamos la veracidad de lo expuesto: en las diez llamadas realizadas todas ellas comunicaban.
Además, el número en cuestión, 91 301 85 00, no es precisamente un teléfono gratuito. La mayoría de usuarios denuncian la imposibilidad de ser atendidos por una operadora en un teléfono que o comunica o se mantiene en espera. Aquellas personas que tengan un problema o duda no tienen más remedio que acercarse a la Jefatura para solventarlo, lo que supone una perdida de tiempo inadmisible para muchos de ellos. En la mayor parte de los casos, el problema es la distancia.