Gracias a la alonsomanía, nuestros ingenieros están entrando en el mundo de la alta competición sin tener que emigrar a otros países para conseguirlo. El poder mediático de la Fórmula 1 nos permite soñar con el éxito, puede que en unos años veamos a un equipo español disputando un Mundial en la categoría reina del motor.
Con Fernando Alonso de moda palabras como pole position, chicane o telemetría son ahora parte del saber popular. Las altas cuotas de pantalla lo atestiguan: mucha gente ve la Fórmula 1 y, la gran mayoría, se ha apuntado al carro cuando este joven asturiano ganó su primer título mundial.
Esta moda no sólo ha beneficiado a las cadenas de televisión que emiten el Mundial de Fórmula 1, la nueva pasión por el automovilismo ha hecho de este deporte una referencia en nuestro país y nos está permitiendo llegar allí donde antes un español sólo podía soñar.
El piloto depende de un coche y de un consiguiente equipo de mecánicos e ingenieros que le lleven a lo más alto del podio. Hace varios años, aquellos ingenieros españoles que quisieran especializarse en el mundo de la competición automovilística estaban obligados a emigrar a Inglaterra. Por esta razón, Alonso no sólo ha permitido dar entrada a muchos pilotos españoles que antes sólo podían soñar con conducir un monoplaza, también ha facilitado que distintas universidades españolas cursen masters y oferten becas que posibilitan nuestra penetración en este sector.
Son ya varias las facultades y centros superiores docentes los que incluyen estudios especializados en el automovilismo de competición.
La Universidad Politécnica de Valencia, en colaboración con la Fundación Adrián Campos, impartirá a partir de noviembre de este año el I Master Universitario de Ingeniería de Competición (MIC). Éste selecciona únicamente a 25 alumnos, a través de un riguroso proceso, y consta de 900 horas que aúnan tanto clases teóricas como prácticas (normalmente en la GP2 y la F3) por 12.000 euros. También para aquellos buenos estudiantes que no puedan costearse un master hay cabida en el sector. Gracias a la nuevas I Becas Fernando Alonso, proporcionadas por Cajastur, 12 ingenieros podrán disfrutar de un curso de automoción deportiva valorado en 36.000 euros en la Universidad de Oxford Brookes. También la Universidad de Mondragón, una de las pioneras en introducir estos estudios en su oferta, imparte un master de Especialización Técnica en Competición Automovilística en la que ya se ha formado a tres generaciones de ingenieros. Así mismo, la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la asociación universitaria Best, han creado cursos para estudiantes europeos bajo el lema Siente la velocidad, siente la ingeniería.
Este cambio ha permitido un futuro esperanzador, ya que estamos viendo una progresión tanto de pilotos españoles, como de mecánicos e ingenieros. Esperamos ver dentro de poco una escudería española. Parece un sueño, pero también nos parecía impensable hace unos años ver español ganando dos títulos mundiales.