Los altos niveles de contaminación en Pekín (China) cuestionan que sea un lugar adecuado para la celebración de los próximos Juegos Olímpicos fechados para agosto de 2008. Pekín es una de las ciudades más contaminadas del planeta, hasta el punto, aseguran algunos expertos, de que la Tierra serían incapaz de soportar el hecho de que cada chino tuviera coche propio.
Este verano se celebran los Juegos Olímpicos en Pekín y la capital china no parece reunir unas condiciones favorables para se que desarrolle la más importante competición deportiva del mundo.
La contaminación de la atmósfera en la ciudad oriental supera ampliamente los límites: la altísima polución pone en duda la posibilidad de que se celebren los Juegos a falta de diez meses de su inicio.
El Comité Olímpico Internacional (COI) está investigando sus altos niveles de contaminación, que unidos a una fuerte humedad y temperatura, cuestionan que sea un lugar adecuado para desarrollar una actividad deportiva de tal envergadura. De hecho, algunos deportistas que ya han disputado eventos en Pekín han denunciado las malas condiciones ambientales de la ciudad e incluso aseguran haber notado molestias respiratorias tras competir en dicha urbe.
Los niveles de contaminación en la capital asiática son tales que la visibilidad se reducía estos días a 200 metros e incluso se recomendaba el uso de mascarilla para andar por la calle. Además, las autoridades aconsejaban a aquellas personas que sufrieran enfermedades respiratorias no salir de sus hogares.
Según aseguran varios expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España (CSIC), si cada chino tuviera un automóvil, el mundo sería incapaz de soportarlo. La numerosa población del país y su rápido desarrollo tecnológico, que implica un gran gasto energía, hacen imposible afrontar las elevadas emisiones de sustancias que favorecen el efecto invernadero. Su desarrollo reciente implica una población mucho menos concienciada con el medio ambiente respecto a otras zonas ya industrializadas desde hace años y con amplio bagaje como Europa. Además, uno de los expertos afirma que la incipiente y creciente clase media de China tiende a copiar pautas de consumo de EEUU, un país caracterizado por ser un gran derrochador de energía o recursos naturales.