El Ayuntamiento de Madrid anuncia la colación inminente de radares en los túneles de la M-30. El límite de velocidad en estas áreas es de 70 km/h, por lo que ser ‘cazado’ a 80 supone un 90 por ciento de posibilidades de acabar con una multa.
Desde que se inauguraran los túneles de la M-30 en mayo del año pasado, el Ayuntamiento de Madrid lleva prometiendo largo tiempo la colocación de radares fijos de control de velocidad en estas vías, donde la velocidad está limitada a 70 km/h. Por motivos técnicos, éstos no se instalaron recién estrenada la obra de infraestructura más grande a la que se ha sometido la capital española, pero ayer, Pedro Calvo, delegado de Seguridad y Movilidad en Madrid, aseguró que “los radares se colocarán en no más de dos semanas”.
Un total de dieciséis nuevos radares fijos poblarán los subterráneos caminos de la M-30: todos aquellos automovilistas que gusten de pisar el acelerador en estas modernas instalaciones tendrán que ‘cortarse’ con el gas en un futuro inmediato. Los radares tienen un margen de error de más o menos diez kilómetros por hora, lo que significa que la mayoría de vehículos que sean cazados a 80 km/h serán sancionados con la multa económica y la correspondiente resta de puntos.
Desechada la idea de utilizar los exactos radares de control de distancia y tiempo (miden la longitud y el tiempo que recorre un vehículo en un tramo y determinan la velocidad a la que circula), porque no ofrecían una fidelidad real con tantas salidas y entradas con las que cuentan estos túneles, los radares serán iguales que los más de 300 que ocupan las carreteras de la geografía de nuestro país. Calvo asegura que no están colocados para recaudar, sino para asegurar que todos los conductores lleven la velocidad adecuada en ‘pos de la seguridad’.
¿Quieres saber dónde irán ubicados estos radares? El Ayuntamiento ha prometido informar al detalle de los mismos mediante señales, pero nosotros te adelantamos los lugares en los que irán colocados algunos de ellos: tres están dispuestos en el túnel que se sitúa a la altura del Paseo de Extremadura; uno en el que discurre a la altura de Arganzuela; dos en ambas ramificaciones que llevan al barrio de Usera (uno de ellos a la salida de la Avenida de Andalucía); en los pequeños túneles que circulan desde Alcalá a la prolongación de O’Donell irá situado uno de estos dispositivos; otro se ubicará en el túnel de Cardenal de Herrera Oria y dos en el que lleva a la Avenida de Burgos.