Parafraseando la oscarizada película de Javier Bardem, ‘No es país
para viejos’, Japón ha decidido que en sus carreteras sobran conductores mayores. Así, las autoridades del país nipón están animando a los automovilistas mayores de 65 años a que entreguen su licencia de conducir. Eso sí, ofrecen ciertas ventajas para los que se jubilen de conducir, tales como mejores tipos de interés en las entidades bancarias o descuentos en determinados establecimientos.
Los ancianos representan una parte cada vez más importante de las víctimas de accidentes de circulación en Japón. Por eso, muchos nipones renuncian a conducir después de los 65 años por miedo a convertirse en verdaderos peligros públicos, y, para los que no se deciden, el Estado les echa una mano con las ventajas que te hemos relatado.
Además, varias empresas locales, previendo el fuerte envejecimiento de la sociedad nipona –el 21 por ciento supera los 65 años-, están desarrollando dispositivos técnicos para dotarles de mayor seguridad, ayudarles a la hora de realizar maniobras delicadas, facilitarles la conducción –como en la foto-, avisarles en caso de peligro, aumentar la visibilidad alrededor del vehículo o dotarles de los medios necesarios para conocer si tienen un problema físico.