Ya van dos. La nueva película de la saga 007, ‘Quantum of Solace’, tendría que cambiar su nombre por ‘Crash DBS’. Parece que los productores no tuvieron suficiente con ver el Aston Martin DBS de Bond en el fondo del lago Garda: el nuevo deportivo británico que tuvieron que comprar ha tenido un destino muy similar a su predecesor. La ironía es que, en esta ocasión, el accidente atendía a exigencias del guión.
Por si a alguien le quedaba alguna duda, en Hollywood sobra el dinero. Prueba de ello es el nuevo episodio que ha sufrido el Aston Martin DBS que comparte su ya habitual protagonismo con el agente secreto en la nueva entrega de James Bond, ‘Quantum of Solace’. Hace apenas un mes, uno de los especialistas del film destrozaba el Aston Martin utilizado en el rodaje en uno de los acantilados de la región de la Lombardia italiana. En aquella ocasión, destrozar el deportivo no atendía a las exigencias del guión y, seguramente, el especialista acabaría de patitas en la calle.
La producción tuvo que correr con los gastos para traer otro DBS,
-recordemos que está valorado en 275.000 euros-. ¿Y todo para qué? El nuevo, reluciente y costoso Aston Martín ha corrido la misma suerte que el primero. Pero está vez, de forma deliberada. Así lo exigía la historia.
Las escenas que se han rodado estos días corresponden a la secuencia de presentación del film (la anterior a los créditos): el agente secreto más famoso de la historia del cine persigue a unos villanos por las montañas toscanas de Carrara. Los ‘malos’ conducen potentes Alfa Romeo que se enfrentan al deportivo inglés. Una lucha de marcas y países sobre ruedas que acaba con el coche de Bond empotrado en una cantera de mármol. Como se puede ver en las fotos, del bello DBS no ha quedado nada, aunque está vez los gastos estaban asumidos desde la pre-producción. El rodaje no ha terminado, así que la productora tendrá que comprar otro Aston Martin, el tercero de la palícula. Al ver estas imágenes, a muchos se les encogerá el corazón, porque, al contrario de otras películas en las que se destroza un coche pero sólo se utiliza una maqueta a tamaño real, en esta ocasión el destrozo y la colisión eran reales. Hay un Aston Martin DBS menos en el mundo.