El profesor de autoescuela de Hamilton debió pasar por alto las normas básicas de circulación cuando le enseñó a conducir, porque ayer, en el Gran Premio de Canadá, el inglés salió de boxes, el semáforo estaba en rojo, y no paró. No sabemos si el problema fue que no lo vio, al igual que tampoco reparó en el monoplaza rojo que estaba esperando a que el disco tornara a verde.
También nos preguntamos si el británico padece de daltonismo y tiene problemas para distinguir entre el verde y el rojo. Todas estas absurdas suposiciones se nos pasan por la cabeza para encontrar una explicación al irracional accidente que tuvo ayer Hamilton. ¿Esta vez apretó otro botón equivocado? No. Sencillamente iba distraído y cuando vio la parte trasera del Ferrari de Raikkönen ya era demasiado tarde: frenó e intento esquivarle en vano.
Habían pasado sólo 19 vueltas de las 70 que se recorren en el circuito Giles Villeneuve y los monoplazas que se encontraban a la cabeza del pelotón decidieron entrar a repostar y cambiar gomas con la salida del safety car. Raikkönen, que iba tercero en carrera, hizo una parada muy corta que le permitió colocarse al lado de Kubica (segundo en pista) y adelantar a Hamilton, que marchaba en primera plaza hasta que decidió unirse a la entrada masiva en boxes. Tanto el finlandés como el polaco esperaron pacientes a que se abriera el pit lane, pero Hamilton, que seguramente ya se había puesto nervioso al ver al Ferrari delante, cometió otra novatada más. La tercera de su carrera si recordamos el día que se equivocó de botón y apretó el limitador de velocidad cuando se jugaba el título el año pasado o de aquel en el que alargó tanto su parada que destrozó los neumáticos y se quedó encallado en la entrada de boxes.
Tanto su McLaren como el Ferrari de Raikkonen quedaron aparcados a la izquierda de la salida a boxes. Al finés no le vimos la cara, pero se acercó a Hamilton y debió decirle algo así como ‘Mira, cuando el semáforo está en rojo, hay que parar’, porque el inglés le retiró la mano de forma poco cortés. Un gesto nada correcto si tenemos en cuenta que acababa de arruinarle la carrera al vigente campeón del mundo. Tanto Hamilton como Rosberg, que se chocó también contra el MP4-23, serán sancionados para la próxima carrera con diez puestos en parrilla. Desde luego, entre su padre y él, han tenido una semana de órdago (de lo absurdo).