Tenemos un nuevo episodio de los ‘Hamilton’. Esta vez no han estrellado un Porsche contra un parque infantil, ni se han saltado un semáforo en rojo. No. En este capítulo el protagonista es Hamilton hijo: el joven piloto inglés se ha gastado casi 300.000 euros en personalizar una matrícula y, lo más vergonzoso, es que alardea de ello. Sin comentarios.
Las excentricidades de Lewis Hamilton, tanto dentro como fuera de los circuitos, rozan el absurdo. Si creías que con su ‘pasada de frenada’ en la calle de boxes del GP de Canadá lo habías visto todo, agárrate a la silla porque ya hay una nueva ‘hamiltonada’.
El piloto británico se ha apuntado a la moda de las matrículas personalizadas y se ha gastado nada menos que 252.300 euros para poder llevar una. Muy interesante es el texto que lleva ésta: LEW 1S, lo que vendría a traducirse como ‘Lewis primero’. Este nuevo capricho adornará a su Mercedes C63 AMG, que llevará con orgullo para recordar a todos quién es el mejor. Aunque no es precisamente un buen momento para alardear: a nadie se le pasa por alto el estúpido error que cometió en Montreal que le relegó a la segunda plaza en la clasificación general.
Pero lo que más llama la atención son las declaraciones de Lewis: ‘Soy muy afortunado por tener un buen montón de dinero del que no me molesta gastar una parte’. Una frase que tendría que haber pensado dos veces antes de decirla teniendo en cuenta la pobreza que asola las tres cuartas partes del planeta.