El Príncipe Carlos de Inglaterra se ha sumado a la moda ecológica de una manera un tanto extravagante: convertir el motor de su Aston Martin en un propulsor que se alimenta a base de vino.
Sí, has leído bien. El famoso hijo de la Reina ‘Madre’ de Inglaterra se ha gastado la friolera de 6.300 euros en hacer de su DB6 un deportivo respetuoso con el medio ambiente. Ahora, el motor de su preciado coche se alimenta de bioetanol, no de gasolina. No obstante, este sustituto ‘verde’ tiene una materia prima muy especial: vino blanco. Y lo más curioso de todo es que utiliza para ello los excedentes de los reales viñedos de Wiltshire. Vaya desperdicio. ¿Te imaginas a los Príncipes de Asturias utilizando un Rioja Gran Reserva para repostar el coche o, ya puestos, la exquisita sidra de 'su tierra' natural? Sin comentarios.
Esperemos que a Carlos de Inglaterra no le sorprenda un control de alcoholemia, porque los gases que emita el tubo de escape podrían confundir a los agentes.