Tener una novia impresionante como Nicole Scherzinger, cantante de las Pussycat Dolls, tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes. Que se lo digan a Lewis Hamilton que, desde que sale con esta belleza hawaiana, se muere de celos cada vez que ella decide ponerse uno de esos ‘trapitos’ que no dejan mucho hueco para la imaginación.
Así lo ha declarado la propia Nicole al periódico británico ‘News of the World’: ‘Lewis siempre dice que le gustaría que me pusiera algunos de mis vestidos sólo para sus ojos’. Parece que al piloto de McLaren no le ha hecho mucha gracia que su despampanante novia haya protagonizado una campaña publicitaria de lencería fina: Hamilton quiere ser el único que disfrute de las intimidades de la cantante de las Pussycat Dolls. Al contrario que su pareja, Scherzinger asegura que nunca siente celos de otras mujeres. Con el palmito que gasta no es de extrañar.