¿Ir en transporte privado engorda? Parece que según un estudio realizado por las universidades de Tennessee (Knoxville) y Rutgers (Nueva Jersey) la obesidad se relaciona directamente con el medio de transporte que escojamos. En aquellos países en los que su población usa más el transporte público o medios de locomoción activo como la bicicleta o sus propias piernas, la tasa de personas con sobrepeso se reduce bastante. Por el contrario, en los estados donde se usa principalmente el coche hay más gente obesa.
Aunque la alimentación tiene también mucho que ver, la verdad es que en muchas ciudades de EEUU es imposible acceder a los centros de trabajo o estudio sin coche. La infraestructura de la mayoría de sus poblaciones no incluye el transporte público, por lo que el automóvil se hace indispensable para desarrollar la vida diaria. ¿Sería posible moverse por Los Ángeles sin coche? Es algo inimaginable cuando recordamos el entramado infinito de autopistas y carreteras que conforman esta ciudad californiana.
Las cifras que resultan del estudio apoyan esta teoría. Sólo el 12 por ciento de la población de EEUU utiliza el transporte público, de los cuales un nueve por ciento camina, un uno por ciento monta en bicicleta y un dos por ciento toma el tren o el autobús. Entre un cuarto y un tercio de la población de este inmenso país sufre obesidad.
Al contrario, en Europa la red de transporte público y la fisonomía de las urbes permite utilizar medios de transporte más activos. De hecho, acceder con coche al centro de muchas ciudades del Viejo Continente está restringido, como por ejemplo en Londres (Inglaterra). Por mencionar algunos ejemplos, en Letonia el 67 por ciento de los ciudadanos utiliza la red de transporte público o activo, mientras que en Holanda esta cifra es del 52 por ciento y en Suecia del 62 por ciento. Respecto a la población obesa, esta se reduce bastante: un 14 por ciento en Letonia, un 11 por ciento en los Países Bajos y un 9 por ciento en Suecia.
Parece que esta tendencia es habitual en Norteamérica, ya que en Canadá el 23 por ciento de la población sufre de gordura. Al igual que en Australia, donde el 21 por ciento de sus habitantes presenta problemas con su peso.