Lo más lógico si te dedicas al robo de coches es evitar por todos los medios dejar rastro. Estás cometiendo un delito y eliminar pruebas es esencial para que no te pillen. Algo que no parecía importarle a Javier Ribadavia García, alias ‘El Gallego’. Este hombre, natural de Pontevedra y residente en Ávila, quería que todo el mundo tuviera conocimiento de su pericia para forzar cerraduras. Como si de un curso didáctico se tratara, Ribadavia se presentaba ante la cámara y procedía a desvelarnos su método en hasta cuatro vídeos distintos que están colgados en You Tube.
Por si no esto no fuera suficiente, Ribadavia también provocaba a la policía realizando sus quehaceres cerca de la comisaría. Obviamente, con este proceder era cuestión de tiempo que acabara en prisión. El pasado viernes, un viandante alertó a la Policía Municipal de un sujeto sospechoso que podría estar robando vehículos estacionados cerca de la central de este cuerpo de seguridad. Los agentes se pusieron en contacto con la Policía Nacional que, tras identificar a Ribadavia, descubrieron que contaba con antecedentes penales por robo, hurto e intento de homicidio. También fueron encontradas pruebas como un dispositivo GPS y un destornillador cerca del lugar de los hechos.
‘El Gallego’ no era sólo un aficionado: se le acusa de haber robado en 41 coches. El botín lo guardaba en su casa, donde se descubrió todo un arsenal de aparatos eléctrónicos como navegadores, ordenadores portátiles, cámaras digitales y teléfonos móviles. Al parecer, Ribadavia estaba en paro y vivía por encima de sus posibilidades como demuestran los tres coches y la moto de gran cilindrada del garaje de su chalet.