A partir de 2016, ningún vehículo de tonalidad negra o muy oscura se podrá comercializar en California. Esto significa que los coches negros quedarán prohibidos en la tierra que gobierna Arnold Schwarzenneger, el antes actor y ahora político que atesoraba en su garaje una de las flotas de Hummers más grande del mundo.
Como es de suponer, tan draconiana medida tiene relación con el respeto medioambiental y ha sido impuesta CARB (California Air Resources Board), agencia dedicada a la ecología y la protección del medio ambiente.
Este organismo, conocido por impulsar la fabricación el EV1 (el primer automóvil eléctrico de altas prestaciones fabricado, y destruido, por General Motors), acaba de dar luz verde a esta nueva normativa que estará vigente en sólo siete años. ¿Y por qué los coches negros? La razón que exponen, a grandes rasgos, es la siguiente: un coche con la reflectividad de la radiación solar baja se calienta más bajo los rayos del sol, lo que obliga a su propietario a abusar más del climatizador generando mayores emisiones de CO2 a la atmósfera. Por este motivo, los fabricantes no podrán dar salida a automóviles de tonalidad oscura (con una reflectividad de la radiación solar inferior al 20 por ciento) a fin de reducir en impacto de emisiones nocivas para el medio ambiente.
Además, el CARB obligará a las marcas a montar lunas, techos solares y pilotos equipados con una capa reflectante, con el objetivo de que no se recaliente el habitáculo.
Todos sabemos que la época estival, entrar en nuestro coche y verlo convertido en un horno no es agradable. Ahora bien, el carácter reaccionario de esta nueva legislación es evidente. Nos preguntamos qué pasará con aquellos vehículos que sean oscuros y actualmente circulan por las calles del estado de California. ¿Sus dueños estarán obligados a dejarlos en el garaje y tener que adquirir uno nuevo? Y es que precisamente en Los Ángeles, es imposible vivir sin contar con un vehículo propio.
No es la primera vez que la defensa ecológica torna hacia el radicalismo, hace pocas semanas Suecia anunció que prohibirá en un futuro los coches propulsados por gasolina. Desde que se ha señalado a los coches como los principales culpables del calentamiento global, en lo que a medios de transporte se refiere, los ecologistas han empezado a volverse locos. Aunque siempre hay propuestas que no van en contra del conductor medio, como la de la investigación llevada acabo por el asturiano Instituto Nacional del Carbón, que demostraba que el combustible del futuro sería la basura.