Una soleada mañana de domingo, Dave Stanisfield regresaba de una muestra de coches clásicos cuando fue multado por un radar. Visto así, este hecho no hubiera salido en las noticias. Pero lo increíble del caso es que este británico de 67 años conducía un Ford T de 1923. Al parecer, según publica el DayliMail Online, Stanisfield circulaba con su vetusto automóvil a 35 millas por hora (56 km/h) por una vía limitada a 30 mph (48 km/h). El radar no tuvo piedad: retrató su matrícula y la carta con la denuncia llegó poco tiempo después.
‘Cuándo recogí la carta del buzón no me lo creía. ¿Mi coche de casi 90 años de antigüedad había excedido los límites de velocidad? Dudo bastante que mi Ford T pudiera ir a más de 30 mph, teniendo en cuenta que es un modelo quem cuando era nuevo, sólo podía alcanzar las 46 millas por hora (74 km/h)’.
Sea como fuere, el indignado conductor no ha podido recurrir la multa. La razón es que no probar a qué velocidad iba realmente porque su Ford T carece de velocímetro. A Stanisfield no le ha quedado más remedio que pagar 138 libras (unos 149 euros) y ver como tráfico le restaba tres puntos del carné de conducir. Por rebasar simplemente 8 km/h en límite establecido.
Parece que últimamente las leyes de tráfico británicas se han endurecido bastante: como publicamos hace unos días, en Leicester, una localidad del centro de Inglaterra, si no pagas la multa de aparcamiento el Ayuntamiento te destroza el coche. Tampoco se quedan cortos en Finlandia: no hace mucho, un conductor fue sancionado con 112.000 euros de multa por circular a 82 km/h en una carretera limitada a 60.