No se trata de una leyenda urbana sobre radares. En la Comunidad Valenciana se estrenó la semana pasada una cámara que, equipada en un helicóptero, es capaz de leer las matrículas de los coches a un kilómetro de distancia. No habrá quien escape de su objetivo.
Sólo en la región levantina existen dos aparatos de estas características, pero en el resto de comunidades, según Lasprovincias.es, llevan operando varias semanas. En esta comunidad, uno de ellos se dedica al control y la regulación del tráfico, mientras que el segundo tiene un sólo cometido: detectar las infracciones desde las alturas. Por ahora, este sistema sólo puede registrar acciones indebidas, como traspasar una línea continúa, realizar un adelantamiento indebido o peligroso o saltarse un ceda el paso o un stop. Pero ya se están realizando pruebas para que sea capaz de medir la velocidad de los conductores. Para ello, se le incorporará un software, convirtiendo a esta cámara en el radar más letal jamás concebido.
El dispositivo óptico realiza de forma automática tareas como el enfoque o el zoom, y además consta de de un teleobjetivo y un gran angular, lo que le hace casi implacable. Su tecnología le permite captar nítidamente una matrícula a un kilómetro de distancia a una altura de 152 metros. Anteriormente, con las cámaras de las que disponen la mayoría de los agentes de Tráfico, sólo se podía distinguir este detalle a 300 o 400 metros de distancia.
Cada verano, la DGT se encarga de sacar a la luz nuevos dispositivos para ‘velar por la seguridad del conductor’ (aunque muchos conductores lo interpretan como una forma descarada de recaudación). Por ahora, debido a que no es capaz de actuar como un radar, el registro de multas que ha realizado no ha sido muy significativo. Pero otro gallo cantará cuando equipe el mencionado software maldito, podría convertirse en el radar más letal de todos los tiempos.