Era 1999, el siglo XX llegaba a su fin, pero el futuro con el que la humanidad había soñado al llegar a los dos milenios no se acercaba mucho a la realidad. No vestíamos trajes siderales, no hablábamos por telepatía y los coches no volaban. No obstante, la desilusión no fue tanta, entre otras muchas cosas, gracias al nacimiento del supercoche definitivo: el Pagani Zonda. Aunque no surcaba los cielos, sí que volaba sobre el asfalto. Era el deportivo del siglo XXI: con aspecto de nave espacial y corazón de monoplaza de F1, había sido concebido por y para la velocidad.
Casi diez años después, tras unas 118 unidades fabricadas, salía a la venta el quinto modelo del Zonda, nombre que fue acuñado en honor a la brisa seca y cálida de la costa oeste andina. El Pagani Zonda Cinque, ha sido quizá el más exclusivo de la casa Pagani: sólo se fabricaron cinco unidades, cuatro de las cuales fueron a Hong Kong, quedando sólo una en suelo europeo. Hoy estamos de luto: el quinto de los Cinque ya ha sido fabricado y con él se cierra otro gran capítulo de la historia del automovilismo.
Se trataba de un encargo realizado en 2008 por un concesionario de la mencionada ciudad asiática y la idea era ‘sencilla’: hacer una variante homologada para carretera del extremo Pagani Zonda R. Su cuerpo estaba confeccionado con un nuevo material, el carbono-titanio, producto del exquisito oficio de alquimia de la pequeña fábrica italiana, e incorpora algunas novedades respecto al Zonda F. Más ligero que éste -1210 kilos- y ligeramente más largo –exactamente 120 milímetros-, el Cinque ofrecía notables mejoras aerodinámicas como la modificación en el alerón o los difusores delantero y trasero.
Una maravilla de la ingeniería que monta un propulsor V12 Mercedes AMG de 7,3 litros y 684 CV; no llega a los 750 CV del R, pero supera con creces el V12 de 650 CV del F Clubsport. El impresionante motor central va acompañado de un nuevo cambio secuencial, que se maneja a través de las levas del volante o la propia palanca de cambio. Todo ello permite al Zonda Cinque llegar hasta los cien desde parado en 3,5 segundos, bajar a cero desde esta velocidad en sólo 2,1 segundos y llegar sin problemas hasta los 350 km/h.
La perfección tiene un precio y, al igual que sus hermanos, el último Zonda Cinque se comercializa por 1,5 millones de euros. Cuando salió de la pequeña fábrica integrada por apenas 40 personas, pudimos ver otro deseo onírico finiquitado. Pero no será el último, porque Pagani lleva diez años cumpliendo el sueño de Fangio en particular y el de todos nosotros en general.




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