
‘Se acabó la cultura del todo gratis’, así comenzó su discurso José Blanco, ministro de Fomento, hace una semana en el Congreso y ya comienzan a sonar campanas: se podría imponer el peaje en las autovías. Uno de los temas llevados a debate en el pleno fue precisamente el sistema de financiación de infraestructuras y entre las soluciones barajadas, según publica el diariodesevilla.es, fue la Euroviñeta.
Este sistema de tarificación por uso está recogido en la Constitución europea –reglamento 2006/38- y afecta principalmente a los profesionales del transporte. Se trata de una medida de carácter medioambiental nacida para incentivar el transporte por otros medios más ‘ecológicos’. Dicha tarifa ya existe en países como Holanda, Bélgica, Suecia o Dinamarca y se está estudiando su imposición en Italia, Francia o Portugal. ‘En España tenemos un 25 por ciento de las vías con peaje, mientras que un 75 por ciento son gratis. Este modelo es insostenible a largo plazo, porque en toda Europa es completamente al revés: la tendencia será superar ese 75 por ciento’, las palabras de Blanco no dejan lugar a dudas.
Por ahora, en España son sólo especulaciones, pero nuestra vecina Portugal iba a poner en marcha el sistema este mismo verano, aunque las protestas de usuarios y transportistas, principalmente estos últimos, han echado para atrás la nueva medida en el último momento. Al igual que en tierras lusas, la tarificación de autovías se haría mediante un sistema telemático y de reconocimiento de matrículas (idéntico al ya utilizado con los radares). Las preguntas son varias, por ejemplo: ¿sería en todos lo tramos por igual o sólo en algunos? ¿la tarificación se haría por horas?
La crisis sigue siendo la eterna causa que el Ejecutivo utiliza para rascar el bolsillo del contribuyente. ‘El dinero recaudado se invertiría en la remodelación de carreteras a fin de mejorar la seguridad’. Pero justo sería la seguridad la que estaría comprometida, como bien expone Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA). Privatizar el uso de las autovías traería como consecuencia un aumento de uso de las carreteras nacionales, lo que se traduciría en mayores atascos y un significativo crecimiento de la siniestralidad. ‘Si el Estado financia la construcción de autovías y después las privatiza, ¿para qué sirve el Estado? Es como volver a la Edad Media con su sistema de portazgos’.