Una marca legendaria como Bugatti vive mucho de su pasado, de sus míticos modelos de antaño. También vive del presente, con el espectacular Veyron, ¿pero qué es lo que le deparará el futuro?
El diseño que te presentamos no pertenece a Bugatti, pero es una interpretación que ha hecho el diseñador Douglas Hogg y que, ¿por qué no?, puede ser tomada en cuenta por los responsables de la marca francesa para los futuros diseños de Bugatti.
Decimos esto porque este ejercicio de diseño toma como base uno de los modelos clásicos de Bugatti. Se trata del Bugatti T.57 Aerolithe Electron Coupe de 1935, uno de los conceptos más extravagantes creados años, un cupé biplaza de largo frontal que contaba con puertas tipo ‘alas de gaviota’. Otra de las peculiaridades de este clásico es que estaba fabricado a partir de una aleación de magnesio y aluminio que se usaba en aeronáutica.
Este raro prototipo de los años 30 tiene ahora su modernización con este Aerolithe Concept. Este modelo, que también apuesta por un sistema de alimentación híbrido, con un motor de explosión y unas baterías de hidruro de níquel, que entrega 450 CV. Este propulsor sería capaz de funcionar con gasolina, gasóleo, propano, queroseno, parafina o alcohol. Gracias a este sistema, a su escaso peso y a su fenomenal coeficiente aerodinámico -0,24- sería capaz de lograr una autonomía de 1.280 km (80 km en modo totalmente eléctrico).
El diseñador se atreve a ponerle un precio: la nada despreciable cantidad de 1,1 millones de euros. Si os ha parecido increíble este concept car, aún tenéis 15 años para ir ahorrando, porque se calcula que este prototipo podría estar listo para 2025.
